El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dos párrafos a destacar del contable. El primero: "Se estima que durante el trimestre en curso (enero-marzo 2018), ingresado ya en el periodo estacional de mayor facturación, las ventas de unidades de nuestra controlada Rhemm SA, deberían recuperarse, superando los volúmenes del trimestre anterior". Más allá de la argucia lógica -si es el trimestre de mayor facturación debiera mostrar un incremento en los despachos, dato que sigue sin consignar- el incremento de personal en estos seis meses frente al de doce meses antes (pasó de 326 almas a 346) es un buen reflejo de su recuperación (ojo, a diciembre de 2015 tenía 418 empleados). El otro párrafo dice: "..la operación de armado de termotaques en la planta de Finpak SA ha alcanzado índices de productividad y estándares de calidad satisfactorios", lo cual evidencia que uno de sus mayores lastres, ha encontrado algo así como "un piso" (el tiempo lo dirá), al prácticamente eliminar la fabricación de heladeras para concentrarse en la de termotanques eléctricos para su hermana mayor, Rheem SA. De todas maneras esto le significó a la que fuera una fabricante de artículos del frío, cerrar estos seis meses con un operativo adverso de $2,3 millones(41% inferior al de un año antes), una pérdida financiera de $0,8 millón (86% menor), un "pre tax" perdedor de $5,8 millones (73% menor) y un neto en contra por $3,8 millones (81% menor a los $21 millones que cedía en diciembre de 2016), todas mejoras relativas. Así de mano de los resultados de Rheem queda en el consolidado con un bruto 25% mayor al de un año atrás y un operativo 232% mayor. Luego el incremento de la carga financiera (41%) la pone del lado perdedor -a pesar de lo cual el fisco sigue quitándole- para finalizar con un neto adverso de $9.836.335, 42% menos que los $17,1 millones que perdía un año antes.
Informate más
Dejá tu comentario