30 de julio 2003 - 00:00

Gasto subió en seis meses $ 4.700 millones

Con la mejor recaudación impositiva, el gasto aumenta 28% y lo hará otro 18% en 2004, según proyecciones de Economía. De haberlo mantenido constante, podría haber bajado cinco puntos el IVA, a 15%, o haberse eliminado el impuesto al cheque. Hubo desde subsidios a piqueteros hasta el incentivo para docentes. Pagar BODEN a ahorristas requerirá fuerte ajuste.

Gasto subió en seis meses $ 4.700 millones
En los primeros seis meses de 2003, los gobiernos de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde aumentaron el gasto público en 4.700 millones de pesos; un considerable monto a la luz de los nuevas partidas que restan computar y que entran en vigencia en la segunda mitad del año. Si bien hubo un paralelo incremento de la recaudación que en definitiva permitió al equipo mostrar un superávit primario, gran parte de esos ingresos fue «por única vez», categoría en la que no entran las nuevas partidas incorporadas por los dos gobiernos.

El gasto primario total -antes del pago de intereses de la deuda que se sigue respetando como los BODEN y préstamos garantizados- pasó de $ 24.413 millones a $ 31.824 millones.

Restando las transferencias que se hacen por ley a las provincias en forma automática -y también las no automáticas que dispone el gobierno-, pasaron de $ 16.426 millones a $ 21.172 millones. Son $ 4.746 millones en sólo seis meses.

•Luces amarillas

El dato es importante porque anticipa lo que va a ser el comportamiento del gobierno de Kirchner en su gestión, lo que inmediatamente hace encender algunas luces amarillas por las complicaciones por venir. Son las siguientes:

• El cuadro de este año luce pintoresco. Hasta el propio Horst Köhler, titular del FMI, lo reconoció en su comunicado difundido el lunes último. Pero no es repetible esta performance holgada (ya en la segunda parte del año entran gastos adicionales, como aumento de jubilaciones mínimas). La suba en recaudación en buena parte se debe a la inflación, que se frenó con 5% de aumento de precios este año, a las distorsivas retenciones a las exportaciones y a los efectos de la prohibición de aplicar el mecanismo del ajuste por inflación en el tributo a las Ganancias en las empresas.

• Si con el holgado margen que se tuvo este año para bajar impuestos distorsivos, como retenciones a las exportaciones o el impuesto al cheque, y no se hizo, es virtualmente imposible que se lo pueda hacer en los próximos presupuestos.

• Concretamente, a partir de 2004 y 2005, especialmente, entran a vencer por montos significativos pagos por BODEN entregados a ahorristas. Si es que realmente se los quiere respetar y no entrar en un «default II parte», ya debería preverse una mayor prudencia.

• ¿Y si realmente la economía se ameseta y crece menos de lo previsto en 2004? Cumplir eventualmente con un superávit primario (antes del pago de intereses de la deuda) eventualmente de 2,5% para la Nación -si es el que realmente se pacta con el FMI en el mejor escenario-el año próximo
requerirá que Kirchner dé un «volantazo» a la ortodoxia.

• Para 2004, por ejemplo, con los anticipos que este diario informó que contendrá el proyecto de presupuesto, el superávit primario sería de $ 10.500 millones. Esto es con una economía creciendo 4,5% y los precios subiendo 10%. Son supuestos optimistas. Pero contemplan un aumento del gasto primario -siempre de la Nación sin provincias-de 15%.

• Algunas particularidades del incremento del gasto:
la tregua de piquetes en Capital y Gran Buenos costó la entrega de 215.000 planes Jefas y Jefes de Hogar. Son $ 390 millones anuales. Además, el compromiso de sumar al gasto corriente el Fondo de Incentivo Docente, promesa de Kirchner a menos de 48 horas de gestión, costará 450 millones de pesos este año.

Un interesante ejercicio de simulación es lo que podría hacer el gobierno de Kirchner si se decide a congelar el gasto discrecional, es decir, el de la Nación sin computar las transferencias a provincias. Son $ 5.500 millones en juego que representan cinco puntos del IVA, bajarlo a 16% o prácticamente eliminar el impuesto al cheque. No es la intención, por lo menos de Roberto Lavagna.

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