14 de abril 2004 - 00:00

Gatic: temor por plantas usurpadas

La historia de nunca acabar de Gatic sufrió una nueva y -para muchos-inesperada postergación: cuando todo estaba casi listo para la firma del acuerdo que posibilitaría el alquiler de cinco de sus plantas al grupo encabezado por Guillermo Gotelli, la intrusión de supuestos « cooperativistas» de su fábrica de Pigüé -una de las que iba a tomar Gotelli-hizo que la concreción del negocio quedara nuevamente postergada «sine die». La toma de la fábrica de esa localidad bonaerense se sumó a las que ya se produjeron en la de San Martín (no incluida en el acuerdo con Gotelli) y la de Corrientes (que sí lo está, junto con las de Pilar, Coronel Suárez y Las Flores). El mayor peligro es ahora que las materias primas y los pares de calzado semiterminados que se encuentran en su interior -activos que la empresa valuó en unos $ 4 millones-sean utilizados por los usurpadores, agregando una dificultad adicional.

«Pensábamos venderle esa mercadería al grupo inversor, y con el producido pagar sueldos atrasados, a las obras sociales, a los bancos... Si nos desvalijan, no sé qué va a pasar»,
dijo una fuente de Gatic. Agregó el portavoz que «en las próximas horas vamos a presentar demandas judiciales solicitando el desalojo de las plantas, porque corremos riesgo de que pase lo que nos pasó en San Martín». El vocero se refiere a los casi «diez mil pares que había allí: la 'cooperativa' los terminó, los vendieron y se quedaron con la plata».

De todos modos, fuentes cercanas a la empresa de la familia Bakchellian aseguran ser optimistas de que esta misma semana se cierre el trato con el acuerdo explícito de al menos dos de sus tres principales acreedores: el Banco Nación y el fideicomiso armado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires para «limpiar» pasivos incobrables de anteriores administraciones del Banco Provincia.

«La toma de Pigüé es pacífica; estamos seguros de que en cuanto los inversores tomen la empresa, se regularizará la situación.»
El razonamiento es que la «autogestión» tanto de Pigüé como de San Martín sólo puede durar lo que duren las materias primas que encuentren los usurpadores en su interior. «Pigüé es una planta de altísima complejidad, que trabaja con insumos mayormente importados.

¿Quién va a darles crédito para comprar esos insumos, para capital de trabajo, para mantenimiento de las maquinarias?»,
dice el portavoz de Gatic. Curiosamente, los usurpadores tienen el apoyo del intendente local, Rubén Grenada, que aportó fondos para que los dirigentes de la «cooperativa» hicieran repetidos viajes a la Capital Federal para intentar lograr una bendición de sus actividades por parte del gobierno nacional.

Desde las cercanías de Gatic insisten en que el acuerdo con Gotelli posibilitará la vuelta al trabajo de unas 3.000 personas, la mayoría de las cuales hoy sobrevive de subsidios que podrían caducar en los próximos meses y provocar en las localidades donde están las fábricas una situación caótica.

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