Nueva York - General Motors Corp. anunció ayer que recortará en 30.000 empleos su fuerza laboral en América del Norte, lo que representa cerca de 35% de su plantilla en Estados Unidos y Canadá, y alrededor de 10% en el mundo.
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Además, su CEO adelantó que cerrará o reducirá las operaciones de 12 plantas en esa región y que bajará su producción en un millón de vehículos, como un intento por reducir sus costos en u$s 7.000 millones anuales. La empresa advirtió que necesitará contabilizar «un significativo cargo de reestructuración» asociado con este plan, pero no aclaró cuán grande sería o cuándo lo registrará. Rick Wagoner, CEO de GM, dijo que no estaba preparado para discutir proyecciones de resultados de la empresa para 2006. «Fundamentalmente, si se mira nuestra estructura de liquidez, estamos pisando un terreno financiero sólido», dijo. Las plantas afectadas incluyen las de Doraville, Georgia; una en Oklahoma City, que fabrica vehículos deportivos utilitarios «4x4» (SUV, por su sigla en inglés) medianos; en Ontario (Canadá), Pittsburgh y Portland, así como su centro de Lansing (Michigan), donde fabrica una camioneta.
Wagoner dijo este año que planeaba recortar la capacidad instalada de acuerdo con la demanda prevista para 2008. «Es una gran operación la que hemos hecho. Estamos confiados en que esto va a ayudarnos», dijo el ejecutivo en una conferencia de prensa en Detroit. GM reveló que esperaba realizar muchos de los recortes a través de programas de retiro anticipado.
También se mencionó la posibilidad de que Wagoner -que tomó el mando del grupo en 2001- presente su renuncia, especie que fue desmentida por el propio ejecutivo. «No es un momento para abandonar el barco», dijo a los periodistas.
El complicado grupo automotriz también anunció que un acuerdo con el sindicato de la Unión de Trabajadores Automotor le permitirá recortar los costos de cuidado de la salud de los empleados en cerca de u$s 3.000 millones anuales. El gigante de Detroit perdió casi u$s 4.000 millones este año, y sus acciones cayeron más de 40 por ciento; la semana pasada tocó su mínimo de los últimos 14 años.
Wagoner dijo que informó a los líderes sindicales sobre las medidas, las que calificó como «una difícil medicina para nosotros y una difícil medicina para todos los involucrados». GM ha debido luchar con sus altos costos de salud y de materias primas, pérdida de participación de mercado en Estados Unidos frente a sus rivales extranjeros y una profunda caída en las ventas de sus 4x4, que antes eran sus mayores generadores de ganancias, pero que perdieron popularidad por los altos precios de los combustibles.
Para peor, su principal proveedor de partes, Delphi Corp., está luchando con sus sindicatos y pedirá a la Corte anular sus contratos laborales si no alcanza un acuerdo con ellos a mediados de diciembre. Una huelga en Delphi podría paralizar la producción de algunas plantas de GM, con lo que Delphi haría perder al fabricante miles de millones de dólares a la semana.
Analistas económicos evaluaron que los despidos repercutirán en la confianza de los consumidores de Estados Unidos y llevarán tensión a la industria de autopartes, pero que el impacto en el conjunto de la economía será leve.
Agregaron que el mercado de trabajo estadounidense está en una buena posición para absorber los recortes.
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