Gestiones de Kirchner por Chávez

Economía

La Argentina y Uruguay se disputan ahora el rol de mediadores entre Brasil y Venezuela, por el ingreso de este último Estado al Mercosur. Por un lado, Néstor Kirchner le pidió ayer a Luiz Inácio Lula da Silva que «allane el camino» para que el país caribeño se integre al bloque sudamericano. Mientras, el gobierno uruguayo anunció que intercederá para solucionar el diferendo entre los dos países «a nivel informal», rol que, según los funcionarios de Tabaré

Vázquez, le corresponde a este Estado por detentar la presidencia pro témpore del Mercosur.

La intervención de Kirchner y de Vázquez llegó en el peor momento de la relación entre Venezuela y Brasil, cuando el ex militar golpista amenaza con retirar su pedido de incorporación al bloque comercial luego de un enfrentamiento con el Congreso brasileño. Luego de mantener un prolongado silencio sobre el tema, Kirchner anunció ayer que se había comunicado con Lula da Silva y que le transmitió que se debe «seguir adelante también con la incorporación de todos los que quieren unirse al Mercosur». Y agregó que es necesario, «como le dije a mi amigo Lula, allanarle el camino a Venezuela también para que pueda ser parte activa del Mercosur».

Desde Uruguay, fuentes de la cancillería, a cargo de Reynaldo Gargano, afirmaron que «ve como muy inconveniente la posibilidad de que Venezuela abandone el Mercosur».

Además, el presidente del Parlamento del Mercosur, el diputado socialista uruguayo Roberto Conde, inició ayer consultas con los legisladores de los países miembros para intentar un diálogo político.

El diferendo entre Brasil y Venezuela se inició el 16 de mayo, cuando el Parlamento brasileño solicitó al presidente venezolano, Hugo Chávez, que renovara la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV). Chávez fijó el martes un plazo de tres meses para que el Congreso de Brasil y el de Paraguay aprueben el ingreso solicitado por su país al bloque comercial, agregando que podría retirar su pedido si persisten las presiones de algunos sectores de «derecha» en esos países.

Lula respondió el miércoles al mandatario venezolano asegurandoque el Mercosur tiene sus reglas de ingreso y dijo: «Si no quiere estar que no esté».

También hubo ayer declaraciones desde Caracas. Allí, el vicepresidente de Venezuela, Jorge Rodríguez, aseguró que la demora para ratificar el protocolo de adhesión en los parlamentos de Brasil y de Paraguay se debe a razones económicas y políticas. Rodríguez sostuvo que existen dos causas: una económica, «porque algunos sectores esperarían que Venezuela desregulara algunos elementos que son fundamentales para su economía», y el otro factor es « eminentemente político».

El vicepresidente explicó que el país «ha cumplido con todos los requisitos establecidos en el protocolo de adhesión» y que «Venezuela es campeona de la integración y de la unidad latinoamericana y sudamericana y de los pueblos del mundo; nadie puede quitarle al país esa vocación».

En este sentido, añadió que existen pruebas de que Venezuela promueve el desarrollo de los pueblos y la creación de un mundo multipolar. Entre esas pruebas figuran los proyectos de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), el Banco del Sur y la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Las razones políticas que dificultan la entrada de Venezuela al Mercosur, añadió Rodríguez, se deben a «los sectores más reaccionarios, de la ultraderecha de Sudamérica, que se encuentran supeditados a intereses distintos de los de sus países; y a los verdaderos enemigos de la integración no les conviene que Venezuela ingrese al Mercosur».

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