3 de septiembre 2003 - 00:00

Gestos reconciliadores en el acto industrial

Fue una jornada de reconciliaciones, la más significativa de ellas, sin dudas, la protagonizada por el Presidente y su vice. No fue la única: también se advirtió el cese de hostilidades entre Néstor Kirchner y los empresarios, y la de los empresarios con el Presidente; la de José Ignacio de Mendiguren -ex titular de la UIA, que retornaba por primera vez al edificio de la Avenida de Mayo- con la conducción de la central fabril y hasta de los dos sectores de la CGT. Veamos.

• A las cinco de la tarde, el celular de Alberto Alvarez Gaiani sonó; del otro lado, el jefe de ceremonial de Daniel Scioli le informaba que el vicepresidente concurriría al acto por el Día de la Industria. La sorpresa de la conducción de la central fabril no fue menor: «¿Esto significa que Kirchner no viene?», se preguntaron varios. «Confirmado: Néstor va también», aseguraron desde la Casa Rosada. Omitieron informar que el Presidente se atrasaría casi dos horas, tiempo que utilizó para encontrarse con representantes de organismos de derechos humanos en la sede del gobierno. Scioli, obviamente, llegó antes. En diálogo con este diario, confirmó lo que se presumía: «Lo de la presunta pelea ya está superado... Tenemos que trabajar, tirar todos para adelante, apostar al trabajo y la producción... El desafío ahora es recrear el crédito». Pero detrás de las palabras de Scioli estaba claro el hecho de que el Presidente había dado luz verde a su presencia en la tribuna, a su lado. Cuando llegó Kirchner -después de hablar en la Bolsa de Comercio- se saludaron con un abrazo y un beso, ritual que repitieron después del discurso del Presidente (al que Scioli refrendó con un repetido «muy bien, muy bien»). Fin de una pelea que tuvo en vilo al país por algunas horas.

«Me pareció un discurso muy bueno,sobre todo, lo de la necesidad de exportar y terminar con los monopolios», dijo Cristiano Rattazzi (Fiat) luego de escuchar a Kirchner. No fue el único: Alvarez Gaiani dijo que según él lo veía era «un claro apoyo a la producción, sobre todo, porque lo dijo acompañado de todo su equipo de gobierno. ¿Si me molestaron las confrontaciones? Creo que hay que conciliar y trabajar en conjunto con el sector financiero para recuperarnos todos». Por su parte, Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, dijo: «Me gustó el final, fue esperanzador.Tiene que creer en los empresarios, que estamos dispuestos a poner el hombro para crear una Argentina nueva». Finalmente, De Mendiguren -previsible- apoyó en un todo las palabras de Kirchner, «por su transparencia y su voluntad de no variar el rumbo».

• El propio ex jefe de la UIA se reencontró con viejos compañeros a quienes no veía (al menos en público) desde que partiera de la central industrial para ocupar una cartera en el gobierno de Eduardo Duhalde. Ayer se abrazó, por caso, con el vice Héctor Massuh, con Federico Nicholson y hasta se saludó cordialmente con Alvarez Gaiani.

• En el primer piso se improvisó unVIP al que tuvieron acceso los «gordos» de la CGT, Rodolfo Daer y Armando Cavalieri, y los de la «otra CGT, Hugo Moyano (camionero) y Rubén Palacios (UTA). Compartieron mesa con toda la dirigencia de la UIA y también con «extrapartidarios» como Luis Pagani (AEA), Eduardo Baglietto (titular de la Cámara Argentina de la Construcción), Luis María Blaquier (Ledesma), Roberto Feletti (Banco Ciudad), Héctor Méndez (plásticos) y Daniel Funes de Rioja. El clima fue distendido y amable, pero la conversación transcurrió necesariamente entre naderías.

• En los pasillos de ese primer piso, Carlos Leone (CCI) se preguntaba qué sucederá con la Autopista 9 de Julio Norte una vez definida la elección porteña; el fabricante de válvulas José Luis Basso (3B) explicaba que exportaba «92% de nuestra producción, porque por una globalización mal entendida en la Argentina no se fabrica un solo motor»; MiguelAltuna (SanCor) explicaba los vaivenes de la industria láctea; Javier González Fraga contaba que un estudio realizado por la UIA junto con la UCA daba que «empresas que antes tomaban crédito a 20% anual en dólares hoy no aceptan endeudarse a 15% en pesos; esto es porque nadie sabe qué esperar de la inflación». Después llegó el Presidente, y la tertulia -que llevaba más de dos horas, por el atraso de Kirchner- se trasladó al salón de la planta baja.

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