El gobierno confirmó ayer que el precio del GNC no debería aumentar este mes más de cuatro centavos más impuestos, lo que implica una suba de 8%, en coincidencia con los reajustes reconocidos por los expendedores, y con los cálculos efectuados sobre las alzas autorizadas para el gas en boca de pozo desde mayo del año pasado hasta julio de este año, en cuatro etapas. Esto, sin embargo, no invalida la estimación de que en el término de un año aproximadamente el producto subirá más de 60%.
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Sin embargo, el gobierno no descartó que en algunas estaciones la suba sea mayor porque el precio está desregulado y el expendedor puede aplicar subas según su criterio. Sin embargo, en las zonas con mayor competencia, como Capital Federal y Gran Buenos Aires, se advierte en realidad el fenómeno contrario: muchas estaciones hasta ayer no habían aplicado todavía el ajuste o planeaban ponerlo en vigencia gradualmente, según el comportamiento de la demanda.
El gobierno volvió a salir al cruce de declaraciones de las cámaras de empresarios de GNC sobre un aumento de 60% en el precio del producto para los próximos meses. No obstante, se considera acertado calcular que al término del proceso de normalización de las tarifas de las petroleras, transportistas y distribuidoras de gas, el GNC volverá a tener la misma relación con la nafta súper que tuvo históricamente hasta la devaluación de 2002.
Si se considera que el litro de ese combustible líquido se encuentra hoy en $ 1,90, el metro cúbico de GNC rondará $ 1,10, cuando todos los componentes de la tarifa estén regularizados, y si se mantiene el valor de la súper.
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