5 de mayo 2006 - 00:00

Gobierno estudia limitar más envíos de gas a Chile

Evo Morales y Luiz Inácio Lula da Silva continuaron discutiendo la situación de la provisión de gas a Brasil aun después de terminada la conferencia de prensa donde Néstor Kirchner fue el vocero oficial.
Evo Morales y Luiz Inácio Lula da Silva continuaron discutiendo la situación de la provisión de gas a Brasil aun después de terminada la conferencia de prensa donde Néstor Kirchner fue el vocero oficial.
Néstor Kirchner llevó ayer a la cumbre de Iguazú una decisión tomada: si Bolivia decide en los próximos meses incrementar el precio del gas en un porcentaje que afecte los índices de inflación o de crecimiento, implementará un esquema de autoabastecimiento. Esto es, suspenderá las exportaciones del combustible a Chile y a Uruguay, amparado en el nuevo esquema energético surgido de la medida de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos.

El Presidente instruyó al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para que explicara la decisión a sus colegas del gobierno. Atentamente escucharon el ministro de Planificación, Julio De Vido; el canciller Jorge Taiana y los secretarios de Energía, Daniel Cameron, y el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar. Kirchner sólo aclaró que esto no sería planteado públicamente ante Morales en el encuentro de Iguazú, por dos motivos: primero la cumbre fue pedida por Lula da Silva, con lo cual debía ser el presidente brasileño el que requiera la mayor cantidad de explicaciones; y segundo, la Argentina no quería involucrar a terceros países (Uruguay y Chile) en el problema inmediato. Sin embargo, Kirchner dejó en claro que no quiere que el problema del gas afecte el esquema económico y productivo que el gobierno tiene pensado para cerrar 2006 y llegar al año electoral 2007.

Con este esquema cerrado, el Presidente y sus funcionarios llegaron minutos antes de las 10 al Hotel Casino Iguazú, donde se realizó la cumbre. El segundo presidente en arribar al lugar fue Lula da Silva. Ambos aprovecharon la soledad momentánea para tener una minicumbre preparatoria, que sirvió para que el argentino sondeara el ánimo con que el brasileño llegaba a Iguazú. Kirchner tuvo cierta tranquilidad cuando observó que Lula estaba dispuesto al diálogo, y que dejaría que el presidente boliviano explicara las razones que lo impulsaron a la nacionalización y, lo más importante, cómo pensaba encarar ahora la política sectorial frente a las inversiones y el suministro de gas.

  • Estados de ánimo

  • A las 11.20 llegaron al hotel el presidente venezolano Hugo Chávez y Evo Morales, que antes habían mantenido su propia reunión en la noche del miércoles en La Paz. Inmediatamente comenzaron las deliberaciones.

    Fueron unas tres horas de debate, almuerzo incluido, donde se transitaron todos los ánimos posibles, desde un comienzo complicado y difícil entre Lula y Morales, hasta un final pacífico y amistoso. En el medio se vio a un Kirchner dispuesto a no alterar el clima pero distante del boliviano, y a un Chávez convencido de su rol de mediador continental.

    Todo terminó con una conferencia de prensa donde los cuatro presidentes se mostraron afables y especialmente locuaces. Sin embargo hubo una última imagen que dejó en claro la esencia del problema discutido ayer. Ya finalizada la conferencia ante los periodistas, y mientras el venezolano hacía fuerzas por lograr una foto con todas las manos presidenciales cruzadas, Lula se levantó rápidamentey llegó hasta la misma cara de Morales para hacerle los últimos reproches. Aparentemente, y según una fuente del gobierno argentino, Lula le reclamó al boliviano que lo mantenga siempre informado para evitar futuros problemas como el que tuvieron que solucionar en Iguazú.

    En concreto, y según lo que los presidentes declararon sobre el contenido de la cumbre, Brasil y la Argentina reclamaron a Bolivia discutir precios del gas en un marco « equitativo y racional». «Los precios serán discutidos de la forma más democrática posible», mientras Kirchner terciaba afirmando que «debemos tener criterio, racionalidad y discutir bilateralmente los precios».

    Bolivia provee 60% del gas que se consume en Brasil. Antes, Morales había eludido comentar su declaración sobre un «chantaje» de Petrobras hacia su gobierno, debido al anuncio de una suspensión de inversiones. «Esta reunión superó susceptibilidades», se limitó a explicar Morales.

    «Fue la mejor cumbre presidencial que tuve», dijo Kirchner, y Chávez lo acompañó en la definición. «Todo lo que se habló antes poco vale ante la declaración que fue emitida hoy», tranquilizó luego Lula. Chávez, por su parte, consideró que la «soberanía energética» de Bolivia «servirá positivamente» para el Gran Gasoducto del Sur, proyecto entre Venezuela, Brasil y la Argentina al que hoy ingresó formalmente el gobierno de Morales. «Si hay diferencias, habrá que superarlas, pero el eje de la integración ha salido fortalecido. Esta reunión es un golpe al mentón de quienes quieren dividirnos», sostuvo el venezolano.

    Finalmente Chávez se preguntó qué hubiese ocurrido en caso de que Morales no cumpliera su promesa de campaña de nacionalizar los hidrocarburos. Y él mismo se respondió: «Tal vez Evo tendría que haberse ido a su casa», dijo el venezolano ante las miradas inquietas de Kirchner y Lula, que lo instaban a ir cerrando su discurso.

    Al término de la cumbre la partida fue rauda. El primero en abandonar la ciudad de las cataratas, unos minutos antes de las 17, fue Kirchner, quien voló con destino a Córdoba a inaugurar el aeropuerto local.

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