Gobierno jura que no subirán más los salarios por inflación
• Sólo importará la productividad
Bajo la presión de los cacerolazos y los cortes de rutas, el gobierno tuvo una inyección de realismo y convocó a los presidentes de las automotrices para desactivar cualquier nuevo foco de conflicto. Es que las terminales comenzaron la negociación de paritarias con los gremios del SMATA y la UOM para definir el aumento salarial para los próximos meses. En ese encuentro, el ministro Carlos Tomada les planteó a los empresarios que este acuerdo será el último que se realizará sobre la base de la inflación. A partir de 2009, la discusión debe regirse por productividad. La preocupación se debe a que desde 2001 hasta hoy, el costo de vida creció 110% y el ajuste salarial llegó a 190% en ese período.
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Carlos Tomada
Tomada les pidió, además de un acuerdo rápido y pacífico, que ésta sea la última negociación en la que se contemple la recuperación salarial en base a la inflación pasada. «De 2009 para adelante, los aumentos de salarios tienen que regirse por la mejora de la productividad», agregó el ministro.
Según se puntualizó en el encuentro, la inflación desde 2001 hasta 2007 fue de 110% mientras que el sueldo promedio de la industria automotriz creció 190%.
Además sugirió que los acuerdos se realicen por un año y no por dos como es hasta ahora para evitar el impacto de una cifra mayor de aumento.
El llamado del ministro se produjo pocas semanas después de que comenzaran las negociaciones con las empresas. La primera en abrir las discusiones fue Toyota que recibió un reclamo de aumento de 25%. Se supone que ése será el nivel de demanda que tendrán las otras empresas.
Uno de los participantes de la reunión interpretó, al salir del ministerio, que el pedido de una negociación rápida tenía que ver también con una sugerencia para que las empresas estuvieran predispuestas a acercarse al nivel de exigencia gremial. Por eso, se entiende que se podría cerrar ligeramente por arriba de 20% de suba.
Sobre este punto, las terminales le explicaron al ministro que harían todo lo posible para evitar el conflicto (tampoco las empresas lo quieren ya que están trabajando a full y se estremecen con sólo oír la palabra huelga), pero el problema se presentaría en los proveedores que van atados al acuerdo salarial que firmen las terminales.
Para una automotriz, el costo laboral representa menos de 5% del valor de un auto, mientras que en los autopartistaspueden llegar a 60% de la pieza producida.
Además de Toyota, en los últimos días se iniciaron la negociación en otras terminales como Ford, Volkswagen y Mercedes Benz. Las dos primeras, por la cantidad de trabajadores y una larga historia gremial, son los referentes del sector y no fue casualidad que desde hace unos días se empezaran a escuchar en una de esas plantas el estruendoso sonido de bombos del SMATA de José Rodríguez.
Después se irán sumando la negociación en Peugeot Citroën, General Motors, Renault, Iveco y Fiat.
Para lo último, Tomada se guardó un pedido personal: que el ministerio intervenga lo menos posible y que las partes solas se pongan de acuerdo. «A mí llámenme para la foto de la firma», dijo con una sonrisa que se transformó en carcajadas entre los presentes.




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