El precio internacional del petróleo llegó a 36 dólares la semana pasada, para terminar el viernes levemente por debajo, a 35,6 dólares por barril para la variedad West Texas Intermediate, que es el crudo de referencia en la Argentina. Con la cotización internacional en estos niveles, el gobierno de Néstor Kirchner empezará esta semana a negociar con las petroleras una prórroga del convenio entre productoras y refinadoras, para que no haya subas en los precios de los combustibles al público.
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El convenio actual. En el mismo se volvió a fijar un precio del petróleo a 28,5 dólares, para que las productoras les vendan a las refinadoras, tal como ocurre desde enero de 2003. Pero en el último acuerdo quedó especificado que ese valor de referencia subirá a 30 dólares a partir de marzo, si en enero y febrero la cotización internacional se mantenía por encima de 28,5 dólares.
En la práctica, en casi todas las jornadas, el precio del WTI cerró por arriba de 32 dólares en el primer bimestre del año, y sólo en los últimos días subió 3,5 dólares más. Un valor de 36 dólares para el WTI no se observaba desde febrero del año pasado en las semanas previas a la invasión de EE.UU. a Irak, pero cuando la incursión se concretó hubo una inmediata y brusca caída, por la expectativa de que la acción sería exitosa y muy breve.
• Dudas
Ahora los analistas internacionales dudan de que el precio tenga una baja significativa en el corto y mediano plazo, debido a la decisión de la OPEP de mantener sus ingresos tras la devaluación del dólar frente al euro. La opinión es que si la cotización no baja ahora cuando el invierno en el Hemisferio Norte está terminando y hay temperaturas más moderadas, que demandan menos combustible para calefacción, tampoco bajará cuando llegue la primavera y el verano, debido a que en estos meses aumenta la demanda de naftas para vacaciones.
En tanto, en nuestro país el ministro de Planificación, Julio De Vido, dijo hace diez días que el gobierno quiere que el acuerdo entre petroleras a un precio de 28,5 dólares se prorrogue por dos meses más. En principio, las empresas buscarían que se cumpla la letra del último convenio y que se fije un precio de 30 dólares por barril, dejando abierta la posibilidad para que vuelva a subir uno o dos dólares al término de dos meses.
El primer argumento que esgrimen las petroleras es que una suba de 1,5 dólar en el valor del crudo tendría escasa o ninguna incidencia en los precios al surtidor, debido a que el valor de 28,5 dólares fue fijado cuando el dólar estaba a $ 3,34, y hoy está por debajo de $ 2,90.
• Deuda
También dirán que una suba en el precio de referencia acotaría la deuda que vienen acumulando las refinadoras con las productoras, y éstas con las provincias productoras porque las regalías se están liquidando a 28,5 dólares para el petróleo consumido en el mercado interno.
Pero detrás de estas fundamentaciones, hay una opinión cada vez más unánime entre productoras y refinadoras de que «hay que salir gradualmente del convenio, para que los precios se adapten a la realidad del mercado».
Una alternativa es que el nuevo convenio se firme con un precio de 30 dólares para el petróleo y un compromiso de caballeros para que no llegue de inmediato a los surtidores. Para lograr esto, el gobierno contraargumenta que las petroleras están ganando mucho por sus exportaciones y que no sería conveniente, desde el punto de vista político, que una eventual suba de los combustibles se sume al aumento en la electricidad que se aplica desde el 1 de este mes, y al del gas que entraría en vigencia el 1 de abril.
Para los funcionarios oficiales, el efecto de las subas podría presionar «psicológicamente» sobre los precios al consumidor, y tener un impacto en la inflación mayor al que realmente tiene en los costos de las empresas. El gobierno cuenta a su favor con que varias de las petroleras son también productoras de gas que se beneficiarán con la suba del producto en boca de pozo, pero no queda claro si podrá convencer a las que sólo extraen crudo y a las refinerías que no tienen petróleo propio.
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