20 de febrero 2001 - 00:00

"Gobierno sobreactuó al presentar blindaje!

El gobierno sobreactuó con el blindaje. Tanto en el anuncio como en las consecuencias que realmente provocaría esta noticia para la economía. Tendría que haber sido más cauto." Para Abel Viglione gran parte de la culpa de los malos resultados de la encuesta que presentó el Ministerio de Economía a partir de la situación de la industria en enero, y que mostraron un aumento del pesimismo en los empresarios manufactureros, es del gobierno de Fernando de la Rúa y del equipo económico. Según el economista de FIEL, los resultados de enero de la producción «no sólo no son malos sino que son muy buenos».

El problema para explicar el pesimismo habría que encontrarlo entonces, según la visión de Viglione, en el excesivo optimismo injustificado que el gobierno intentó reflejar en diciembre. Según la visión del economista, oficialmente «se presentaron además datos de las encuestas de recuperación de la confianza de los consumidores en diciembre como que efectivamente ya las familias están consumiendo. No era así. Estaban gastando menos pero creían que el futuro sería mejor» con lo cual «el gobierno malinterpretó los datos». Viglione, en entrevista con este diario, dijo que este año la economía podría crecer 2% y que lo peor del caso Pedro Pou es la viola-ción de la seguridad jurídica. Las principales declaraciones de Abel Viglione a este diario son las siguientes:

Periodista: ¿Cómo tomó los datos de enero de la producción industrial y el pesimismo que mostraron los empresarios el mes pasado?


Abel Viglione:
Creo que se pasó el mes pasado de un optimismo con poca base a un pesimismo exacerbado. Fue un error haber anunciado con bombos y platillos desde el Ministerio de Economía los datos de diciembre que fueron buenos. Se creó la impresión de que ya definitivamente salíamos de la recesión y que lo peor había pasado. Luego aparece la realidad de enero, y el pesimismo vuelve.

P.: ¿Fueron tan malos los resultados de enero como para que haya tanto pesimismo?


A.V.:
Mi impresión es que no sólo no es malo sino que son datos muy buenos. Estamos en un nivel similar al de enero de 2000 que era un nivel de producción elevado. No es cierto que la industria esté andando mal.

P.: ¿Cómo se explica entonces la opinión negativa que reflejaron los industriales?


A.V.:
El gobierno sobreactuó con el blindaje. Tanto en el anuncio de la noticia como en las consecuencias que realmente provocaría esta noticia. Se pegaron carteles. Hubo primeros datos de diciembre buenos que se disfrazaron como consecuencias del blindaje. Habría que haber sido más cautos.

P.: En algún momento oficialmente se especuló en que ya había una reacción de los consumidores.


A.V.:
Es verdad, y la realidad era distinta. Lo que reflejaban las encuestas a consumidores en diciembre no fue la situación real de éstos sino sus expectativas. Lo que las familias gastaban seguía cayendo en diciembre, pero creían que el futuro sería mejor. El gobierno presentó esto como que ya se estaba saliendo de la recesión y malinterpretó datos que eran buenos.

P.: ¿Qué hay que esperar de ahora en adelante?


A.V.:
El gobierno, después de haber presentado los datos de diciembre con toda la euforia, tiene que remontar el barrilete y esperar a ver qué pasa en el segundo trimestre.

P.: ¿Estamos saliendo de la recesión?


A.V.:
La población en la Argentina crece a 1,4%. Si la riqueza creciera más que ese porcentaje hay más para distribuir. Mi impresión es que el año 2001 será mejor que 2000. Esto es casi inevitable que pase. En diciembre próximo nos daremos cuenta de que la Argentina creció.

P.: ¿Cuánto?

A.V.: Como están dadas las cosas podemos suponer que no será un porcentaje mayor a 2%, lo que será más que 1,4% que la población.

P.: El tema es si este porcentaje llegará al público...


A.V.:
Los niveles de mayor ingreso tienen capacidad de ahorro y aumentan los depósitos. Gastan o no gastan de acuerdo con las condiciones. Si confían gastan. Y parece que todavía no confían mucho. Luego de este grupo aparece un grupo que tiene prácticamente todo su nivel de ingresos destinado a alimentos y algunos servicios. Hasta que no aumente el ingreso de estas familias, su situación será igual y no pare-ce que esté en condiciones de mejorar en el corto plazo. Luego viene un tercer sector, que prácticamente no tiene ingresos porque están desocupados y están fuera del análisis, y lo único que podemos hacer es esperar que la economía crezca y que consigan empleo.

P.: ¿La pelea política por Pedro Pou enfrió más la economía?


A.V.:
El problema es que si por una cuestión política Pou debe renunciar, el mensaje sería pésimo. Si alguno de nosotros tuviera un contrato y desde la empresa que nos llama no se nos respeta y se nos echa antes de tiempo, el mensaje de seguridad institucional no sería aceptable. Pou tiene contrato hasta el año 2004 firmado por el Senado y si se altera estamos alterando la seguridad jurídica, y esto es lo que creará desconfianza entre los principales agentes económicos.

P.: ¿En qué circunstancias podría Pou dejar su cargo antes de 2004 para que los mercados y la economía no se alteren?


A.V.:
Si se comprueba que cometió algún dolo, y se respetan las formas de juzgarlo, es lógico que se lo saque. Lo mismo si renuncia. Si no hay nada de esto y Pou continúa haciendo bien las cosas como hasta ahora, no veo racionalidad para que se lo saque de su cargo.

P.: ¿Qué tan importante para la economía resultó la embestida política contra Pedro Pou?


A.V.:
En la Argentina tenemos un Banco Central que además tiene la superintendencia de bancos y el control del sistema financiero. El ataque contra Pou es por esta tarea. En los países desarrollados y en muchos no tan desarrollados, incluyendo varios de Latinoamérica, la autoridad monetaria y la super-intendencia están separadas.


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