Tres hoteles importantes de Buenos Aires se preparan para cambiar de marca, luego de practicar importantes inversiones para acceder a la categoría superior que implicará este cambio. El fuerte ingreso de turistas extranjeros en el país justificaría hoy no sólo este tipo de mejoras sino la construcción de nuevos establecimientos en Buenos Aires, al margen de los ya anunciados de manera reiterada y que ya están en marcha. Así, al menos dos grupos locales están «mirando» terrenos para levantar hoteles «boutique» (de no más de 90/100 cuartos) en áreas como Retiro, Recoleta y Las Cañitas, de alta calidad y alto precio.Y otro grupo local está a punto de comenzar la refacción de dos hoteles existentes, muy deteriorados a la fecha pero cuya excelente ubicación los hará seguramente un éxito. De todos modos, para esta segunda (o tercera, según se lo mire) ola de inversiones en hotelería requerirá, necesariamente, un cambio en el paradigma del turista que llega a la Argentina. «Hasta ahora llegaron los ratones que olieron el queso, para lo que no hace falta hacer nada: siempre que hay queso, los ratones lo huelen. La Argentina está barata, es un destino espectacular y por eso hemos tenido un ingreso de turistas de 3,3 millones, que dejaron unos u$s 2.300 millones, pero nos sigue faltando el visitante que gasta fuerte, que pide champagne con la comida y que se aloja en hoteles de lujo sin importarle demasiado el precio a pagar», dice Arturo García Rosa, uno de los más reputados consultores en hotelería del país. El ejecutivo fue uno de los inspiradores de la asociación Destino Argentina, que logró reunir a los cincuenta empresarios más importantes vinculados al turismo justamente para promover el país en el exterior. El presidente es David Sutton, propietario del Alvear Palace, de Galerías Pacífico y copropietario (con IRSA) del Llao-Llao. Lo acompañan los propietarios de los mayores hoteles del país, ejecutivos de tarjetas de crédito, aerolíneas, gastronomía y otros rubros que en buena medida dependen de la llegada del turismo.
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García Rosa asegura que «el modelo ya se aplicó en más de 60 países, y en todos los resultados fueron mensurables en el muy corto plazo». Según el consultor, el ejemplo más comparable es el de Australia, que por lejanía de los principales centros urbanos del mundo sus y atractivos se parece a la Argentina. «El objetivo es llegar en diez años a ocho millones de turistas por año, pero que dejen u$s 10.000 millones anuales», se entusiasma García Rosa. Para esto, estima, harán falta unos u$s 50 millones al año, que deberán salir tanto de las arcas de los empresarios como del Estado (así funciona el modelo en Australia, Canadá, etc.). Cabe apuntar que el presupuesto total de la Secretaría de Turismo es de u$s 30 millones este año, buena parte del cual se va en «turismo social» (Embalse, Chapadmalal) y sueldos del personal de ese organismo. «No estamos hablando de los avisos que pone Aerolíneas para captar pasajeros, o de los de los hoteles: se trata de promocionar a la Argentina como un destino en sí mismo; después, cada uno peleará por que el turista viaje por su línea o se hospede en su hotel», agrega García Rosa. Informate más
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