"Hace falta clima de negocios para poder atraer inversiones"

Economía

Para la calificadora de riesgo Standard & Poor's, la Argentina aún no está en condiciones de atraer las inversiones necesarias para sostener una expansión de 6% anual. «Todavía hay muchas reglas de juego que no fueron clarificadas y que impiden que haya apuestas masivas en el país», aseguró Jane Eddy, managing director para América latina de la compañía.

Eddy y Sebastián Briozzo, un argentino que se transformó en director de S&P a cargo de rating soberanos, plantearon en una entrevista con este diario las incógnitas respecto del futuro de la economía tras el canje.

Entre otras cuestiones, pusieron en duda que el gobierno pueda sostener un superávit de 3% en el futuro. Ambos coincidieron, además, en que será necesario «mucho tiempo» para llegar al nivel de «investment grade» ( grado de inversión), que hoy en la región sólo ostentan Chile y México. La Argentina quedó a seis escalones de esta posición tras la reestructuración.

A continuación, los principales pasajes de la charla:

Periodista:
¿Qué implica pasar del default a una calificación B-?

Jane Eddy: En principio, quiero aclarar que la nota subirá no bien se efectivice el canje. El país aún está lejos del investment grade (grado de inversión), a seis escalones y queda con una calificación igual que la de Ecuador, Paraguay y Bolivia en la región. Implica que quienes compren deuda argentina estarán adquiriendo un título de grado especulativo. En general, los países que salen del default lo hacen con notas bajas.


• Requerimientos

P.: ¿Cuánto podría llevar acceder al investment grade para captar un flujo mayor de inversores en deuda argentina?

J.E.: Mucho tiempo. Los problemas que llevaron al país al default no desaparecen de un día para el otro. Hay que tener en cuenta que la deuda aún está en niveles muy altos, falta flexibilidad fiscal tanto desde el punto de vista de los ingresos como de los egresos, y el marco institucional debe fortalecerse. Muchas reglas de juego todavía no están claras.


P.:
¿Por qué dicen que el esquema fiscal es muy inflexible?

J.E.: En primer lugar, no vemos capacidad para aumentar la recaudación vía aumentos de impuestos, porque la carga fiscal ya es muy alta. Tampoco se le puede hacer pagar más a la gente considerando los altos niveles de pobreza. Pero, además, dos gravámenes distorsivos como el impuesto al cheque y las retenciones explican hoy 50% del superávit primario. Y habrá presión para reducirlos y eventualmente eliminarlos.


P.:
¿Cuál es el nivel de superávit que puede sostener la Argentina, un tema central en las discusiones con el FMI?

J.E.: Este año se superará ampliamente la meta estipulada en el presupuesto. Pero luego será más difícil sostener 3% de superávit primario respecto del PBI. Será necesario avanzar en una reforma fiscal o más disciplina. En el pasado no hubo consenso para mantener en línea la situación fiscal y no sabemos qué puede ocurrir ahora. Todo depende de una decisión política.


P.:
¿Es necesario llegar a un acuerdo con el FMI?

J.E.: Evidentemente, le daría más oxígeno al gobierno desde el punto de vista financiero. Y eso mejora la perspectiva de calificación. Por otra parte, es raro que un país que acaba de salir de un default no lo haga también con un acuerdo con el Fondo que les dé una señal a los inversores.


P.:
¿Está la Argentina en condiciones de recibir un flujo importante de inversión extranjera?

J.E.: Hay evidencias de que la capacidad de producción aumentó, sobre todo por reinversión de utilidades. Pero aun así, muchos sectores continúan operando a 90% de su capacidad. Algunos sectores recibirán inversiones, pero será insuficiente para mantener una fuerte expansión de la economía.


Sebastián Briozzo: Todavía faltan establecer muchas reglas de juego, por ejemplo, en el caso de tarifas de servicios públicos. Y esto conspira con el clima de negocios necesario para atraer capitales. La inversión extranjera directa juega un rol muy importante para mantener el crecimiento, y la Argentina debe competir para atraerla.


Entrevista de Pablo Wende

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