4 de septiembre 2003 - 00:00

Harán reclamo a Brasil por traba a importaciones

Aún con riesgo de alguna acción opositora dilatoria, la Cámara de Diputados de Brasil se encaminaba anoche a votar el plan de reforma previsional de Luiz Inácio Lula Da Silva, que incluyeu un punto polémico que afectaría el acceso de los productos argentinos a ese mercado y que podría provocar una crisis en el Mercosur: la aplicación de dos impuestos a las importaciones. Fuentes de la Secretaría de Industria y de la Cancillería dijeron que el gobierno nacional esperará el resultado de ese trámite parlamentario para luego reclamar una negociación.

El gobierno brasileño peleaba al cierre de esta edición para hacer votar su proyecto. Para eso cedió en varios puntos a las presiones de los gobernadores, básicamente la creación de un Fondo de Desarrollo Regional de 800 millones de dólares anuales y una promesa de destinar 330 millones de dólares más para un Fondo de Compensación a las Exportaciones, que ahora contará con recursos por 1.900 millones de dólares. La iniciativa de Luiz Inácio Lula Da Silva busca ordenar el caótico sistema tributario brasileño a fortalecer las bases del financiamiento público, terminar con la guerra de subsidios entre los estados para la instalación de empresas, desgravar las exportaciones y encarecer las importaciones.

• Preocupación

Esto último causa preocupación en el gobierno de Néstor Kirchner. Daniel Raimondi, director de Asuntos Económicos y Comerciales del Departamento Mercosur de la Cancillería, dijo ayer a Ambito Financiero que la iniciativa «está insertada en un paquete de reforma tributaria muy discutido y con divergencias en algunos temas», aunque admitió que esta medida en particular cuenta en Brasil con un grado elevado de consenso. «Si finalmente se concreta, será motivo de discusión», añadió.

Según el funcionario, «ya se habló de esto en muchas oportunidades, y la parte brasileña se mostró receptiva».

En concreto, Lula propone que las importaciones comiencen a tributar dos cargas sociales que hasta ahora gravan sólo a la producción local: la Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social (Cofins) y el Programa de Integración Social y Programa de Formación del Patrimonio del Sector Público (PIS/Pasep).

La Cofins, que recauda anualmente 17.000 millones de dólares y tiene una alícuota de 4%, «hoy se aplica a la producción local de modo acumulativo a lo largo de toda la cadena, con lo que al final llega a ser de 10 o 12%. Lo que se intenta en Brasil es que deje de cobrarse de modo acumulativo y que, como ocurre aquí con el IVA, tenga una sola alícuota», la que resultaría mayor a la actual, explicó Raimondi.

El otro impuesto que se aplicará a las importaciones, el PIS/Pasep, recaudó 4.000 millones de dólares en 2002 y tiene una alícuota de 1,65%.

En Brasil hay un amplio acuerdo en aplicar esta medida.
Lo que divide opiniones son otros aspectos que tienen que ver con el reparto de los recursos fiscales entre la Unión y los estados.

A primera hora de la tarde de ayer, el gobierno brasileño aseguraba contar con los 308 votos necesarios en la Cámara baja para hacer aprobar el proyecto (por tratarse de una reforma constitucional requiere 60% de los votos). Contaba para ello con el respaldo del poderoso
Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que el martes fue formalmente invitado por Lula a sumarse al gabinete -en fecha aún por determinar-, donde ocupará dos ministerios. Sin embargo, 30 legisladores del PMDB que responden a liderazgos regionales hicieron trizas esos cálculos y obligaron al oficialismo a reabrir la negociación.

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