Harán reclamo a Brasil por traba a importaciones
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El gobierno brasileño peleaba al cierre de esta edición para hacer votar su proyecto. Para eso cedió en varios puntos a las presiones de los gobernadores, básicamente la creación de un Fondo de Desarrollo Regional de 800 millones de dólares anuales y una promesa de destinar 330 millones de dólares más para un Fondo de Compensación a las Exportaciones, que ahora contará con recursos por 1.900 millones de dólares. La iniciativa de Luiz Inácio Lula Da Silva busca ordenar el caótico sistema tributario brasileño a fortalecer las bases del financiamiento público, terminar con la guerra de subsidios entre los estados para la instalación de empresas, desgravar las exportaciones y encarecer las importaciones.
El otro impuesto que se aplicará a las importaciones, el PIS/Pasep, recaudó 4.000 millones de dólares en 2002 y tiene una alícuota de 1,65%.
En Brasil hay un amplio acuerdo en aplicar esta medida. Lo que divide opiniones son otros aspectos que tienen que ver con el reparto de los recursos fiscales entre la Unión y los estados.
A primera hora de la tarde de ayer, el gobierno brasileño aseguraba contar con los 308 votos necesarios en la Cámara baja para hacer aprobar el proyecto (por tratarse de una reforma constitucional requiere 60% de los votos). Contaba para ello con el respaldo del poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que el martes fue formalmente invitado por Lula a sumarse al gabinete -en fecha aún por determinar-, donde ocupará dos ministerios. Sin embargo, 30 legisladores del PMDB que responden a liderazgos regionales hicieron trizas esos cálculos y obligaron al oficialismo a reabrir la negociación.




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