"Hay que cambiar las obras sociales por seguro de salud"
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Periodista: ¿Qué piensa del sistema de obras sociales?
P.: ¿Y cuál sería entonces el rol de la medicina prepaga?
J.F.: El seguro nacional garantiza un servicio razonable a quien no puede pagar; quien sí puede hacerlo tendrá una cartilla más amplia, posibilidad de servicios adicionales en materia de confort, etc. Pero la salud es igual para todos.
P.: ¿Cómo está el sector, dentro de la crisis general?
J.F.: Yo puedo hablar de SPM. Seguimos creciendo en número de afiliados a pesar de que muchas empresas, al reducir sus planteles o incluso irse del país, también dejan de pagarle la medicina a esos ex empleados. Está cayendo el mercado «corporate» y creciendo el de individuos.
P.: ¿No los afecta el fenómeno de las «segundas marcas», o sea gente que cambia un plan más caro y extenso por otro más económico?
J.F.: Estamos tratando de que no suceda: de hecho, los aumentos en las cuotas (no más de 17%) no compensan ni de lejos la suba de nuestros costos. Todo lo descartable, por caso, es importado. Es cierto: muchos optan por planes más bajos, pero muestran su voluntad de no irse del sistema. Tenemos tres productos bien diferenciados: TIM para el sector más alto, Galeno-Life para el intermedio, y AMSA para el siguiente.
P.: ¿Cuál es la situación financiera de SPM hoy?
J.F.: Cancelamos un crédito de $ 18 millones con la BNL, el Lloyd's y Bansud, y desde fines del año pasado estamos por encima del punto de equilibrio.Y si bien la rentabilidad es ínfima, hemos vuelto a comprar equipamiento para el Sanatorio Mitre, por ejemplo. Pero tomamos la empresa en diciembre de 2001 con 390.000 cápitas y hoy estamos en 465.000.
P.: ¿No tuvieron bajas desde entonces?
J.F.: Claro que sí: unas 50.000 en 18 meses, 60% de las cuales fueron por despidos de las empresas.
P.: Las empresas del sector están enfrentando un problema que hasta hace poco parecía reservado a los bancos: los amparos. ¿Cómo los afecta?
J.F.: Fuertemente... El mecanismo es así: un paciente abonado a determinado plan necesita determinada prestación que ese plan no cubre, y pide a un juez que lo ampare; el magistrado hace lugar al amparo, pero hasta que se substancia la causa principal, la empresa está obligada a prestar ese servicio que no estaba previsto. La consecuencia es que se rompe el pacto cliente-empresa, y obviamente la ecuación económica. Es un fenómeno muy peligroso y creciente, que en algún momento habrá que encarar y resolver.
Entrevista de Sergio Dattilo




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