8 de septiembre 2003 - 00:00

"Hay que cambiar las obras sociales por seguro de salud"

"La Argentina debería poner en marcha un seguro nacional de salud, en lugar del vetusto sistema de obras sociales, que le garantice un servicio más que razonable a quien no pueda afrontar el costo de una prepaga". Quien lo dice no es un político sino Julio Fraomeni, dueño de SPM, una de las empresas de medicina privada con mayor número de afiliados. El empresario conversó con Ambito Financiero mientras recorría, orgulloso, su «nave insignia» (tal como él mismo la define), la Clínica Trinidad. «Vamos a ampliarla para poner acá algo que ya se viene practicando desde hace algún tiempo en Estados Unidos: el parto en el mismo cuarto de la parturienta, al que asiste no sólo el padre sino -si así lo desean- todo el grupo familiar». A continuación el diálogo con Fraomeni:

Periodista:
¿Qué piensa del sistema de obras sociales?

Julio Fraomeni: Como le dije, debe ser reemplazado por un seguro nacional de salud, que rige en casi todos los países desarrollados. El gasto administrativo se reduce drásticamente al tener que mantener sólo una estructura (y no 300, una por obra social como ahora). Las obras sociales tienen asimetría de ingresos y son discrecionales para el gasto; con el seguro habría una prestación única para todos, y no según los ingresos de cada mutual.

P.:
¿Y cuál sería entonces el rol de la medicina prepaga?

J.F.: El seguro nacional garantiza un servicio razonable a quien no puede pagar; quien sí puede hacerlo tendrá una cartilla más amplia, posibilidad de servicios adicionales en materia de confort, etc. Pero la salud es igual para todos.


P.:
¿Cómo está el sector, dentro de la crisis general?

J.F.: Yo puedo hablar de SPM. Seguimos creciendo en número de afiliados a pesar de que muchas empresas, al reducir sus planteles o incluso irse del país, también dejan de pagarle la medicina a esos ex empleados. Está cayendo el mercado «corporate» y creciendo el de individuos.


P.:
¿No los afecta el fenómeno de las «segundas marcas», o sea gente que cambia un plan más caro y extenso por otro más económico?

J.F.: Estamos tratando de que no suceda: de hecho, los aumentos en las cuotas (no más de 17%) no compensan ni de lejos la suba de nuestros costos. Todo lo descartable, por caso, es importado. Es cierto: muchos optan por planes más bajos, pero muestran su voluntad de no irse del sistema. Tenemos tres productos bien diferenciados: TIM para el sector más alto, Galeno-Life para el intermedio, y AMSA para el siguiente.


P.:
¿Cuál es la situación financiera de SPM hoy?

J.F.: Cancelamos un crédito de $ 18 millones con la BNL, el Lloyd's y Bansud, y desde fines del año pasado estamos por encima del punto de equilibrio.Y si bien la rentabilidad es ínfima, hemos vuelto a comprar equipamiento para el Sanatorio Mitre, por ejemplo. Pero tomamos la empresa en diciembre de 2001 con 390.000 cápitas y hoy estamos en 465.000.


P.:
¿No tuvieron bajas desde entonces?

J.F.: Claro que sí: unas 50.000 en 18 meses, 60% de las cuales fueron por despidos de las empresas.


P.:
Las empresas del sector están enfrentando un problema que hasta hace poco parecía reservado a los bancos: los amparos. ¿Cómo los afecta?

J.F.: Fuertemente... El mecanismo es así: un paciente abonado a determinado plan necesita determinada prestación que ese plan no cubre, y pide a un juez que lo ampare; el magistrado hace lugar al amparo, pero hasta que se substancia la causa principal, la empresa está obligada a prestar ese servicio que no estaba previsto. La consecuencia es que se rompe el pacto cliente-empresa, y obviamente la ecuación económica. Es un fenómeno muy peligroso y creciente, que en algún momento habrá que encarar y resolver.


Entrevista de Sergio Dattilo

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