«No; no tengo nada que ver con los constructores, pero no me molestaría...» Maximiliano Maccarrone se apresura a aclarar la falta de vínculo con los ingenieros de su mismo apellido (al menos en fonética). Sin embargo, a su modo él y su familia también están construyendo una cadena de heladerías que aspira a competir con los grandes nombres del sector desde un origen más barrial que Freddo, Pérsicco o Volta. «Tenemos en total cinco locales; dos de la marca 'El Ciervo' que maneja mi padre, y tres de 'El Podio', la que usaremos en el futuro casi con seguridad para concentrar nuestras operaciones», dice este joven empresario.
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Las dos «Ciervo» están en Liniers y fueron fundadas hace casi 40 años; una « Podio» está en Flores y otra en Almagro; la quinta sucursal, en Caballito, está a punto de abrir en una esquina que albergabauna señorial mansiónreciclada en cafetería/ heladería. «Todos los viejos 'tanos' que crearon el negocio del helado en el país estaban acostumbrados a 'matarse' seis meses por año, y cerrar los otros seis. Hoy eso es imposible, impensable. Por eso nosotros y otros muchos debimos agregar la cafetería para generar flujo de caja todo el año», admite. Así, lo que se incorporó como un negocio casi marginal «hoy es 35% de nuestra facturación anual», dice Maccarrone. «También nos ayuda la 'heladería móvil', que nos contratan para eventos. No podés quedarte; tenés que pensar nuevos negocios todo el tiempo, cómo renovás todo el tiempo la paleta de gustos: hoy nadie tomaría crema portuguesa o Málaga; en el mismo sentido, casi no existe -si querés progresar- una heladería que, como en el pasado sólo venda helados».
En la actualidad su proyecto más inminente es concentrar la fabricación de sus helados y pastelería en una sola planta, en su local de Almagro. «Pero antes de fin de año queremos abrir nuestra primera heladería en la zona norte; tenemos claro que, por ejemplo, sobre Libertador entre Teodoro García -Freddo tiene allí una sucursal- y General Paz no hay nada parecido...», revela.
Desde allí aspiran a competir por el mercado de mayor poder adquisitivo del área metropolitana, en especial en lo que hace al delivery «que hoy ya es 50% del total de las ventas de cualquier heladería».
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