El gobierno tendrá hoy, sin duda, el día más importante del año en el Congreso cuando el Senado convierta en ley el proyecto de Presupuesto Nacional 2005, incluidos los superpoderes que reclama Néstor Kirchner; y Diputados haga lo propio con la Ley de Emergencia Pública, que completan en conjunto la delegación de facultades al Poder Ejecutivo más amplia que se pueda recordar en la era democrática.
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Anoche, Roberto Lavagna tuvo que reunirse con la bancada peronista de Diputados para terminar de cerrar un acuerdo que permitiera votar la ley de emergencia frente a la disidencia de varios legisladores. Pero los diputados estaban más interesados en saber la marcha del canje de deuda. Rodolfo Frigeri y Marina Cassese hicieron punta. La diputada llegó a preguntar: «Ministro, ¿es cierto que el canje se cayó? Nosotros lo apoyamos, pero queremos saber qué pasa». Lavagna nuevamente negó que hubiera inconvenientes mayores.
El Senado comenzará a discutir el Presupuesto 2005 a las 10 de hoy. A pesar de los discursos y debates no habrá sorpresas. Una costumbre arraigada por años en el Congreso ordena que los senadores no introduzcan modificaciones a lo votado por los diputados en el Presupuesto. Se confirmará así la sanción de los cinco artículos que, en total, delegan al gobierno la posibilidad de modificar íntegramente el cálculo de gastos y recursos para 2005. Dentro de ellos el más polémico, el artículo 11, establece que podrán ejecutarse gastos de capital como corrientes, modificar el destino de cualquier partida, incluso las destinadas a deuda, y todo sin ajustarse a los límites que fija la Ley de Administración Financiera y de Control del Estado, ni a la de Responsabilidad Fiscal, que así adquiere su carácter de definitivo, de norma sancionada sólo para conformar al FMI y controlar a las provincias. Todo ello incluido dentro de un capítulo titulado «De la delegación de facultades» que por primera vez aparece en un proyecto de Presupuesto con la intención de quedarse a futuro como si se tratara de una práctica aceptable; pero que será imprescindible para que el gobierno pueda manejar los excedentes de recaudación que se producirán con seguridad en 2005.
Siguiendo la misma práctica, los senadores tampoco objetarán que se haya utilizado el proyecto de Presupuesto 2005 para ratificar el decreto 214 que firmó Eduardo Duhalde para disponer la pesificación definitiva de toda la economía. Desde ese momento el Poder Ejecutivo intentó que el Congreso convalidara esa polémica norma, de dudosa naturaleza constitucional siendo, además, su origen un decreto; pero recién ahora Kirchner consiguió lo que diputados y senadores se negaron a darle primero a Duhalde y luego a él.
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