30 de julio 2021 - 00:00

Importaciones y brecha presionan las reservas: el Banco Central vendió u$s210 millones en tres días

Igual, acumula saldo comprador de u$s830 millones en julio. La liquidación es aún elevada, pero suben fuerte las compras al exterior. Gobierno prioriza reactivación y, por ahora, no cierra el grifo.

Banco Central BCRA REM Tasas
Ignacio Petunchi

Superado el pico estacional del ingreso de divisas, julio sorprendió por la magnitud del saldo comprador del Banco Central en el mercado mayorista del dólar que permitió continuar la mejora en el poder de fuego oficial para enfrentar las presiones devaluatorias preelectorales. Sin embargo, el salto de las importaciones ante la recuperación de la actividad económica, el recalentamiento de la brecha cambiaria y algunos movimientos asociados al cierre del mes comenzaron a sumar más presión sobre las reservas. Así, la autoridad monetaria tuvo que pasar a la ventanilla vendedora. Para evitar una aceleración en el ritmo de depreciación, en las últimas tres jornadas se desprendió de más de u$s210 millones.

Fuentes privadas del mercado le dijeron a Ámbito que el BCRA vendió ayer unos u$s70 millones, una suma similar a las del martes y el miércoles. Pese a ello, julio continúa con un saldo positivo para las intervenciones cambiarias oficiales de alrededor de u$s830 millones. Se trata de un número importante, que se mantiene por encima de los u$s727 millones adquiridos en junio, un mes de mejor estacionalidad.

La de ayer fue una rueda más volátil que las anteriores. Finalmente, la entidad que preside Miguel Pesce convalidó un alza de tres centavos en el tipo de cambio mayorista hasta los $96,64. Se trata del dólar utilizado para el comercio exterior, el de mayor influencia en los precios externos, que el BCRA pisa para usarlo como ancla de la inflación. Con solo una rueda por delante, en julio acumula una suba del 1%. “La inminencia del fin de mes y la necesidad de cobertura activaron la demanda de divisas, exigiendo intervenciones oficiales”, señaló el operador Gustavo Quintana.

Pese a que la temporada alta de liquidaciones por la cosecha gruesa concluyó, el desbalance no se produjo por un fuerte retroceso exportador. Las cerealeras ingresaron el miércoles u$s240 millones (aún no se conoce el número de ayer) y en el acumulado del mes superan los u$s3.000 millones, uno de los niveles más altos de un año marcado por el boom de precios de los commodities.

En los despachos oficiales, consideran que esta seguidilla de ruedas vendedoras se debe a la alta demanda estacional. En particular, a algunas operaciones habituales de fin de mes y, sobre todo, al fuerte aumento de las importaciones. Las compras al exterior ya se habían disparado a casi u$s6.000 millones en junio y en julio estarán en un nivel cercano, adelantaron fuentes oficiales.

Este es un dato que el Gabinete económico sigue con atención ya que el sostenimiento de la estabilidad cambiaria ante las típicas tensiones preelectorales es una de las prioridades oficiales para evitar una nueva disparada de los precios. Con todo, el Gobierno privilegia la recuperación de la actividad y, al menos por ahora, no considera necesario cerrar más el grifo de las importaciones. Es que la alta demanda está asociada fundamentalmente a compras de bienes de capital e intermedios -lo que se asocia a la reactivación tras el parate que implicó la segunda ola de la pandemia-, aunque también al salto de los ingresos de energía.

Lo cierto es que el poder fuego acumulado en el año es importante. Según cálculos del grupo GERES, al 23 de julio las reservas netas se ubicaban en u$s8.504 millones. El Central también cuenta con más de u$s5.000 millones para intervenir sobre los dólares financieros. Con todo, los pagos de deuda al Club de París implicaron esta semana una sangría de u$s230 millones para las tenencias internacionales y en los próximos días saldrán casi u$s350 millones más para cancelar intereses al FMI. Además, el recalentamiento de la brecha cambiaria de las últimas semanas enciende algunas luces amarillas.

Un informe de la consultora Equilibra señaló que, luego de la medida de la Comisión Nacional de Valores que redujo el tope de volumen que se puede operar de contado con liquidación (CCL) con bonos, “el Central no logró reducir su intervención diaria en el contado con liquidación respecto a sus niveles previos”.

Según sus cálculos, en lo que va de julio el Central destinó unos u$s240 millones a controlar la cotización del CCL operado con el AL30, que era la principal referencia. Antes de las regulaciones, volcaba u$s19 millones; en los primeros días posteriores cayó el volumen y el BCRA redujo su intervención, pero la semana pasada el promedio subió a u$s20 millones diarios. Así, pudo mantener la brecha con el oficial en 75%. Aunque, al desplazarse buena parte del volumen del liqui a otros segmentos (acciones, Ledes, Senebi), perdió cierta capacidad de control sobre las cotizaciones no intervenidas, cuya brecha se ubica en torno al 85%.

Equilibra señaló que, pese a que sin dudas la liquidación remanente será menor al récord del primer semestre, “habría un buen colchón de divisas hasta fin de año si el gobierno logra mantener el mercado cambiario en calma”. Y planteó que la tensión en los dólares paralelos podría ser determinante de lo que hagan los sojeros, que tienen mayores “márgenes para especular” con “retener parte de la cosecha actual a la espera de una corrección del tipo de cambio y una menor brecha”, aunque a riesgo de una eventual baja del precio internacional. El 80% de la cosecha de soja (u$s9.200 millones) aún sigue en silobolsas. En cambio, los maiceros ya vendieron la mayor parte.

Con todo, la espalda oficial es importante. Y, por el momento, el ingreso de divisas sigue en niveles elevados. Por eso, el mercado descuenta que el BCRA logrará sostener el ancla cambiaria, al menos hasta las elecciones. Sí toma calor la cobertura de los inversores que apuestan por una devaluación después de las legislativas, como muestra el empinamiento de la curva del dólar futuro y el rendimiento a tasas negativas de los bonos atados al tipo de cambio oficial en el mercado secundario.

El Gobierno sostiene que no hay atraso cambiario y confía en su poder de fuego. Por eso, varios funcionarios ya descartaron una devaluación poselectoral, que impactaría en la inflación y en los ingresos. Como contó Ámbito, para dar una señal de certidumbre al mercado, Economía prepara la vuelta de las licitaciones de bonos dólar linked.

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