Nada turba el largo sueño del caído mercado bursátil local, que no responde a estímulos locales que se quieran utilizar, ni siquiera a tomar señales de algún centro rector. Adosar su baja a lo del NASDAQ ya queda ridículo, porque ninguna conexión puede haber entre una plaza viva y otra agonizante. El Dow estuvo en otra dimensión, anotando fuerte suba, el Bovespa pareció plegarse a lo nuestro y después sacó alguna fuerza, mientras que el Merval se amesetó debajo de los «400» y no contenía ni el entusiasmo artificial de otras veces, cuando sobre minutos finales se lo colocaba simbólicamente arriba de la línea de flotación. Todo fue un dejarse llevar, en una rueda tan larga como lo que antes eran los lunes y ahora puede hallarse en cualquier punto semanal.
Con el gotero
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Saliendo una a una, apenas con gotero, las órdenes totales dijeron la realidad del momento: apenas $ 7 millones para especies locales y otro $ 1,4 millón en los CEDEAR. Sin poder vendedor excesivo, en un mercado que no tiene respuestas absorbentes todo lo que caiga se puede traducir en un afloje de pisos. Y con varias líderes sin poder abrir operaciones, la concentración sobre las líquidas ésta se tradujo en un derrapar de más de 6% en Siderar, con el resto fluctuando levemente y alguna especie -Atanor, Repsol- en signo favorable menor. Sin fondo, con todo viento de superficie. Informate más