EEUU: la inflación amaina, un guiño oportuno para la Fed

Economía

Jerome Powell le puso el freno de mano a la idea de recortar las compras de bonos en Jackson Hole, pero desde fines de agosto corrió mucha agua bajo el puente, y el nivel de las amenazas mermó. ¿Querrá lanzar el taper bajo las nuevas condiciones? La reunión de la Fed es la ocasión. Si no se decide este miércoles habrá que aguardar hasta noviembre.

El Banco Central Europeo (BCE), que debió lidiar con una doble recaída de su economía a principios de año, ya le ganó de mano. ¿Mantendrá su postura de ver y esperar? En similar disyuntiva, Christine Lagarde anunció una variante de bajas calorías: la re-calibración de las compras (que “no es un tapering” aunque difiere sólo por la dosis de menor tamaño).

Australia fue el primero que ensayó un “mini-taper”, y lo hizo en cuarentena plena en el marco de una política de covid cero (que se extenderá hasta el 15 de octubre). Las experiencias fueron exitosas. Certificaron la capacidad de maniobra de las autoridades monetarias, y no causaron turbulencias. Es una manera de romper el hielo sin la maldición de Bernanke. Un berrinche (“tantrum”) de los mercados como en 2013 es el peligro a evitar. Iniciado el taper, en cambio, no hay antecedentes de rechazo brusco, por lo cual la receta minimalista habilita una vía de introducción atractiva.

Revertir el estímulo demasiado temprano podría ser “particularmente dañino”, dijo Powell en Jackson Hole. Una semana después, el informe de trabajo -que reveló la creación de 235 mil puestos netos en julio versus los 750 mil esperados- le dio la razón sobre lo crucial del manejo de los tiempos. EEUU gestó más de 900 mil empleos por mes en junio y julio, y la variante delta provocó un frenazo súbito. Si la FED necesita otro reporte laboral entonces sí no tiene mucho que hacer hasta el mitin del 1 y 2 noviembre cuando habrá podido masticar al detalle los guarismos de agosto (pero no los de septiembre).

Estanflación

El derrumbe de la confianza del consumidor, y el declive de las ventas minoristas de julio, le bajaron la persiana a los pedidos de una acción pronta que plantearon a viva voz no pocos presidentes de distrito (Kaplan, Bullard, Boskin, Mester, Daly, Rosengren) y algunos gobernadores. Pero la inflación mayorista que saltó 0,7% en agosto – 8,3% interanual – recordó que una intervención tardía también trae sus bemoles. Estanflación, afirman algunas voces críticas. No es fácil argumentar estancamiento aunque nadie niega la desaceleración.

En cambio, la inflación sí es una amenaza a simple vista (menos punzante recién cuando se la examina bajo la lupa). ¿Cuál es la visión del consenso entonces sobre el cónclave de la FED? Que el taper se postergó para el último trimestre. ¿Noviembre o diciembre?, esa es la cuestión. Sin embargo, la data reciente, muy constructiva, admite una reconsideración.

El consumidor se declara más confiado en las encuestas, y se revela muy audaz en los comercios. Las ventas minoristas cayeron 1,8% en julio pero repuntaron 0,7% en agosto (1,8% ex autos, cuyas ventas menguan 3,6% por falta de unidades terminadas). Su nivel absoluto -17% por encima de la situación prepandemia- habla de una fortaleza no despreciable. A la par, el factor común que deprimió la confianza, las ventas y la creación de empleo, la ola de covid, dibujó ya el perfil de una cresta de la ola, la dejó atrás, y acentúa su declinación (dentro de EE.UU. y en todo el globo).

Con menos elementos de juicio favorables, Australia y Europa estrenaron sus versiones acotadas de taper. ¿Los imitará Powell? No es imposible pero las chances son remotas. La Fed prefiere “telegrafiar” sus movidas de riesgo, y no soltó ningún globo de ensayo. Y la inflación minorista amainó en agosto. Subió 0,3%, su menor avance en siete meses en notorio declive frente a 0,9% de junio y 0,5% de julio.

La versión núcleo apenas trepó 0,1% (su máximo fue 0,9% también en junio). Los precios de importación cayeron 0,4% y los de exportación aumentaron 0,4%, la tercera parte que en junio, y la cifra más baja en más de un año. El dólar se aprecia, los commodities ya no burbujean, y las presiones de costos pasan la cresta de su ola particular. La tesis de la inflación transitoria gana la pulseada, el 69% de los managers de cartera profesionales (que contesta la encuesta de BofA) lo cree así, y Powell quedó en posición de manos libres. Si quiere sorprender, alguna vez siquiera, y adelantar su agenda a módico costo, sería el momento. Pero, por supuesto, no está forzado a hacerlo.

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