Una vez más queda claro que es muy difícil hacer negocios con el Estado uruguayo, sobre todo si se trata de privatizaciones: después de varios meses de postergaciones, idas y venidas, el Poder Ejecutivo oriental anuló las presentaciones de las empresas Welmir e Hípica Rioplatense por la licitación del hipódromo de Maroñas, en las afueras de Montevideo. Una resolución indica que ambas empresas se apartaron de lo establecido en los pliegos de licitación y les da 20 días para encuadrarse en las mismas.
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Las razones para las impugnaciones son en casi todos los casos de forma: se objeta, por ejemplo, que los balances presentados por SAM (Sociedad Argentina de Medios, del empresario Samuel Liberman, y accionista de Hípica Rioplatense, están hechos de acuerdo con las normas contables argentinos y no uruguayos), o que Welmir (vinculada a la Iglesia de la Unificación, del coreano reverendo Sun Myung Moon) no contiene el número y los domicilios de sus empleados. Insólito.
Lo más llamativo, sin dudas, es que la norma faculta al Ejecutivo a contratar en forma directa a una de las dos oferentes, previo depósito por la «ganadora» de una garantía de u$s 7 millones que se devolve-rán una vez cumplido el plan de inversiones. La contratación directa se justifica en una norma denominada TOCAF, que faculta al gobierno a hacerlo. Sin embargo, la misma impone un máximo de 48 horas para adecuar las ofertas, y la resolución de ayer otorga 20 días para hacerlo.
En el devaluado mercado hípico oriental se dice que la decisión se fundaría en un supuesto favoritismo por la propuesta de Welmir entre los funcionarios uruguayos, y dado que las objeciones a su propuesta son más numerosas y de fondo habrían decidido extender el plazo legal para permitirles hacer todos los ajustes que les piden. Hípica Rioplatense es un joint-venture entre el grupo Li-berman y la española Codere, que explota casinos en el noreste argentino, otro ocho en el Gran Buenos Aires y participa en el capital del Grupo Royal (también bingos) en 25%. Llevan como operador técnico a Lone Star Park (dueña del hipódromo de Dallas, EE.UU.) que además firmó una carta de intención para asociarse al emprendimiento en caso de ganar la (ahora) adjudicación directa.
Por su parte, Welmir tiene como accionista a la empresa Kami Ltd., vinculada al Grupo Empresarial de la Unificación (GEU); su operador técnico es el Hipódromo de Palermo. Como se ve, una carrera en Uruguay pero con participantes argentinos, y de final incierto. El GEU opera, además, el casino del Victoria Plaza de Montevideo.
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