Roma (EFE) - La economía italiana entró en recesión, como lo demuestra un segundo trimestre consecutivo de descenso en el PBI, agravando los problemas del gabinete de Silvio Berlusconi, que ayer sacó adelante un conjunto de medidas para favorecer la competitividad. El PBI cayó entre enero y marzo 0,5% respecto al trimestre anterior, en el que ya había registrado una baja de 0,4%.
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Los expertos consideran que dos descensos trimestrales seguidos del PBI suponen técnicamente una recesión, situación que Italia ya había vivido tras los seis primeros meses de 2003, aunque entonces las bajas habían sido de 0,2%, menores a las actuales.
En el descenso de la riqueza italiana ha influido de modo importante el comercio exterior, que desde hace tiempo acusa un notable declive, así como la producción industrial, que, según se supo también ayer, en marzo bajó 5,2%, para llevar la cifra negativa a 3,7% en el primer trimestre.
Un hecho relevante es que el descenso de 0,5% del PBI es el mayor desde el período octubre-diciembre de 1998. El dato es un nuevo problema para el gobierno de centroderecha, al que la oposición y algunos agentes sociales criticaron en medio de la preocupación general.
La organización empresarial Confindustria hizo públicoen días pasados un informe de coyuntura en el que apuntaba su temor a que 2005 se cierre con un crecimiento económico cero.
• Incentivos
En este marco, el Senado italiano aprobó ayer definitivamente, con los votos de la mayoría conservadora, un proyecto de ley para impulsar la competitividad y el desarrollo industrial.
El plan incluye incentivos para promover la fusión de pequeñas y medianas empresas, un nuevo fondo de ayudas para «salvar» a las compañías en crisis, respaldo a la investigación y la innovación y desgravaciones para las firmas en función del número de nuevos contratos que hagan.
Asimismo, el texto implica el endurecimiento de las sanciones a la comercialización de los productos falsificados -muchos de ellos de procedencia china-, con multas que pueden llegar hasta los 10.000 euros.
El delicado momento de la economía italiana preocupa al primer ministro Silvio Berlusconi, quien ayer reconoció la situación de gran dificultad.
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