3 de septiembre 2003 - 00:00

Kirchner apostrofó mal de nuevo a empresarios. Pero también atacó monopolios

El presidente de la Nación habló ayer en el acto del Día de la Industria, en la Bolsa de Comercio, para ratificar el fideicomiso (ya adelantado por este diario) con el que se busca formar un capitalismo nacional, para fabricar productos de telecomunicaciones, y también en Entre Ríos. En esta provincia -acto público de apoyo al candidato justicialista Jorge Busti- fue más duro, atacando a empresarios. Fue menos duro con los industriales (es evidente que los quiere más que a los agropecuarios) y atacó más a los periodistas. No le gusta que hablen de «paquetes» de medidas como las 5 que anunció Lavagna el jueves pasado. ¿Cómo llamarlas? ¿Conjuntos? Pero, más allá de esto, estuvo más conciliador. En la Bolsa volvió a enojarse, sobre todo con las empresas telefónicas. En la Unión Industrial se abrazó con el vicepresidente Daniel Scioli. Tras haber delimitado roles, parece que no quiere seguir enemistado. Es típico de los arrebatos del Presidente. Muy bueno que ataque deformaciones del capitalismo como los monopolios, lástima que promulgó la «ley cultural» para granjearse el oficialismo del monopolio «Clarín».

Kirchner apostrofó mal de nuevo a empresarios. Pero también atacó monopolios
En la Bolsa de Comercio, frente a los presidentes de las principales empresas de telecomunicaciones que operan en el país, el presidente Néstor Kirchner formuló ayer un severo cuestionamiento a «los que no creen en la competencia, ni en el riesgo empresario, y por eso se aseguraron rentabilidades altas y funcionarios y marcos regulatorios a medida».

El motivo del encuentro fue la presentación del fideicomiso (citado ayer en página central en Ambito Financiero como la medida más audaz del actual presidente al analizar sus primeros 100 días de gestión) para las telecomunicaciones, para el cual el gobierno busca que las compañías privadas aporten recursos que permitan financiar proyectos de sustitución de importaciones de equipos e insumos para la actividad. La propuesta crea algunas reservas en las empresas porque se interpreta que el fondo «podría ser el primer paso de una mayor intromisión del Estado en las decisiones sobre inversión y proveedores».

Es posible que intuyendo esas prevenciones, Kirchner haya optado por una posición de endurecimiento frente a sus interlocutores. «Queremos -dijo- un capitalismo en serio donde se combata el monopolio y la concentración, se proteja a los consumidores y a los productores, con marcos regulatorios explícitos y organismos de control impolutos». Añadió: «A esos sueños y a estas realidades he venido a convocarlos».

Sostuvo que el fideicomiso «inaugura un modo distinto de gestionar, coordinando el esfuerzo público y privado». Dijo que con el aporte de unos 70 millones de pesos que harán inversores privados de telecomunicaciones e inversores del sector financiero «prestaremos financiamiento a nuevos productos», y que con la presentación del fideicomiso en el mercado (prevista en un plazo de seis meses como mínimo, si da ganancias) «se ampliará el fondo».

• Energías

«Debemos desplazar las energías que la sociedad atesora», dijo Kirchner aludiendo no sólo al desarrollo de productos sino también a los particulares que tienen dinero «en el colchón» o en el exterior. Así lo había dicho antes el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien afirmó que «hay 50.000 millones de dólares atesorados», con los cuales se podrían «fondear proyectos razonables».

Pero Kirchner fue más allá del fondo para las telecomunicaciones y se dirigió también a «algunos economistas y periodistas que insisten en pedir un plan económico». «Estos mismos sectores -aseguró- están pidiendo medidas concretas que respondan a los pedidos de sus mandantes, y si no se hace lo que aconsejan, dicen que no hay plan económico».

«Pasa que no tenemos el plan de ellos -agregó- quieren que volvamos al endeudamiento y a los entes de control sumisos y ven con histeria que hablemos de inversión pública». Declaró que «el plan es mantener un superávit fiscal primario que permita afrontar nuestros compromisos con la sociedad y afrontar razonablemente la deuda». Subrayó que «nuestros acreedores deben entender que nuestro crecimiento también es prioritario para ellos».

Por otra parte, Kirchner dijo que el Fondo Monetario debe asumir «la cuota de responsabilidad que le cabe por haber alentado políticas», que llevaron al país al colapso económico.

El discurso de Kirchner fue recibido de manera neutra por el sector empresario. Hubo aplausos con poco entusiasmo y ningún comentario adverso.
El presidente de la Bolsa de Comercio, Julio Werthein, dijo esperar que «el gobierno siguiera presentando iniciativas en este recinto».

Estuvieron los presidentes de Telefónica, Mario Vázquez, de Telecom, Amadeo Vázquez, de Movicom, Mauricio Wior, de Techtel, Héctor Masoero, representantes de empresas proveedoras y de cooperativas telefónicas, y el director de ADEBA, Norberto Peruzzotti. También, el presidente del BICE, Arnoldo Bocco, que será la entidad encargada de administrar el fideicomiso y la titular del Banco Nación, Felisa Miceli.

El fideicomiso tendrá una comisión asesora formada por los representantes de las empresas privadas que decidirá la viabilidad de los proyectos que se presenten. Según De Vido, la comisión analizará
«la ecuación económico-financiera y el riesgo moral, porque, subrayó, los buenos negocios en un país serio sólo se hacen entre buena gente».

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