18 de noviembre 2005 - 00:00

Kirchner insiste en visita a Chávez, ayer peor con EE.UU.

Néstor Kirchner confirmó anoche el viaje a Venezuela del próximo domingo tras deliberar con sus allegados sobre los beneficios y los costos de aparecer en Caracas junto a Hugo Chávez cuando este extravagante personaje -y también el presidente argentino- pasa por el peor momento de su relación con Estados Unidos. Frente a eso se impusieron los negocios, y Kirchner estará entre ese día y el martes en Caracas para un festival de firmas de acuerdos del que participarán empresarios argentinos que harán negocios por más de u$s 300 millones, incluyendo la provisión de los ascensores del propio palacio presidencial de Miraflores. A eso se agrega el compromiso pendiente de Chávez de comprar antes de fin de año otros u$s 300 millones en títulos de la deuda argentina. La llegada del Presidente a Venezuela coincide con un lapidario informe que hizo el secretario de Asuntos Hemisféricos de los EE.UU., Tom Shannon, quien advirtió sobre el empeoramiento del sistema democrático en ese país y acusó a Chávez de mantener vínculos con sectores radicales en la región. Un detalle: Kirchner organizó el viaje con el ministro de Planificación, Julio De Vido, como acompañante, porque mandó al canciller saliente Rafael Bielsa a China y al vicecanciller -y candidato a reemplazarlo- Jorge Taiana a Kuwait.

Néstor Kirchner visitará desde el domingo en Caracas a quien parece ser su principal aliado externo, Hugo Chávez. La visita permitirá dejar un sello argentino en las entrañas del poder venezolano: se firmará un convenio para la exportación de ascensores desde nuestro país para el palacio presidencial Miraflores.

La comitiva que acompañará a Kirchner estará compuesta por Cristina Fernández, Julio De Vido y Claudio Uberti, funcionario del área vial de Planificación Federal. También habrá empresarios, entre ellos Carlos Bruno, de Repsol; Adelmo Gabbi, de la Bolsa de Comercio; Luis Betnaza, de Techint (que alcanzó recientemente un acuerdo ante una amenaza estatista de Chávez), y Enrique Perscarmona, quien podría llevarse un contrato por u$s 223 millones.

En la agenda de la visita de Kirchner, que duraría hasta el martes, también figura la firma de un convenio de intercambio tecnológico que involucraría a la empresa estatal INVAP. En tanto, el negocio de los ascensores, según fuentes oficiales, también alcanzaría a hospitales militares por un valor de u$s 19 millones. Otro contrato prevé la instalación de una fábrica de ascensores en Venezuela, país que depende de la importación de esos equipos.

Otro de los objetivos declarados de la visita es dialogar sobre la incorporación de Venezuela en el Mercosur, sobre cuyos alcances hay diferentes versiones dentro del bloque.


El gobierno argentino intentó-a último momento sumar a Luiz Inácio Lula Da Silva a la cumbre caraqueña para tratar de matizar el carácter político que tendrá sacarse una foto con Chávez, pero hasta anoche parecía improbable una respuesta positiva de Itamaraty.

Defensa

La ex frepasista Nilda Garré, embajadora argentina en Caracas, defendió ayer al gobierno de Chávez, que recibió un duro embate de la administración Bush. «Es un gobierno -el de Chávez-elegido y ratificado en elecciones por el pueblo venezolano, de manera que no le encuentro lógica a pensar otra cosa», expresó Garré, en respuesta a los dichos del subsecretario de Estado norteamericano para América latina, Thomas Shannon, sobre el «grave peligro» que implica Chávez para la democracia continenta.

El viaje del jefe de Estado sucede a una serie de chisporroteos continentales que siguieron a la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, el más grave de los cuales derivó en el retiro de sendos embajadores entre México y Venezuela, países que se ubican en las antípodas en cuanto a la firma del ALCA y la relación con
George W. Bush.

En la última visita de
Chávez a la Argentina antes de la Cumbre, en agosto pasado, se firmaron convenios comerciales por cerca de u$s 500 millones. Los acuerdos incluyen el intercambio de fueloil venezolano por productos industriales argentinos y la producción de dos barcos en Astillero Río Santiago.

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