27 de agosto 2004 - 00:00

Kirchner: "Somos un país de buena fe"

Néstor Kirchner pidió ayer que «se les pague más a los que trabajan», en lo que pareció ser su guiño a un eventual aumento de los haberes mínimos, cuestión bajo debate en la órbita del Consejo del Salario. «Hay que fortalecer las pymes y pagar mejor a los que trabajan; ésa es una cuestión esencial», enfatizó el Presidente, en un discurso que pronunció durante su visita a Corrientes, donde firmó convenios para obras públicas y asistencia financiera por más de $ 170 millones. Asimismo aludió al FMI al aclarar que la Argentina es un país de «buena fe».

El Presidente convocó a construir un país «federal, más allá de los pensamientos y las ideologías partidarias», en el que se pueda «volver a los tiempos en los que había once puntos de diferencia entre quienes ganaban más y quienes ganaban menos»
. «Hay que bajar el índice de diferencia. Hoy hay algo menos de 40 puntos, pero hay que bajarlos», insistió ante una multitud que colmó el Club Regatas de Corrientes y que aplaudió y cantó para festejar algunos tramos de su discurso.

Bajo una lluvia torrencial, Kirchner fue esperado en el acceso al Club Regatas de la capital provincial -donde dirigió su discurso- por agrupaciones docentes y barriales que acampan desde hace más de un mes en las puertas de la Casa de Gobierno local, en reclamo de mejoras salariales.

• Saludos y diálogo

Fiel a su estilo, Kirchner bajó de la camioneta que lo trasladaba desde el aeropuerto hacia el club y caminó hacia donde estaban los manifestantes. Los saludó personalmente, del otro lado de las vallas de seguridad, dialogó con ellos y recibió petitorios.

A este sector el Presidente le dedicó parte de su mensaje -en un club que vio saturada su capacidad- y le garantizó que entregará al gobierno correntino «los 15 millones que necesita el distrito para ingresar en el financiamiento ordenado y así otorgarles un aumento a los maestros».

«No puede haber una Argentina del centro y de la periferia del interior. Es hora de hacer un país federal y de todos los argentinos. Es hora de empezar a igualar hacia arriba», remarcó. Las palabras del Presidente enfocaron como prioridad «recuperar el poder de los que trabajan, de la producción y del poder adquisitivo» y, en ese sentido, Kirchner aseguró: «Traje casi 200 millones de pesos para invertir y federalizar esa acción».

Kirchner viajó a Corrientes acompañado por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; el secretario de Obras Públicas, José López; el vocero Miguel Núñez y legisladores nacionales. En el aeropuerto, fue recibido por el gobernador Ricardo Colombi y la intendenta de la capital, Nora Nazar de Romero Feris.

Como no podía ser de otra manera, en un tramo de su discurso, el Presidente volvió a criticar a los organismos multilaterales de crédito y aseguró que «la Argentina quiere cumplir con sus compromisos, pero sin descuidar la situación interna». «Quiero advertirles que la Argentina tiene pensamiento propio; quiere ponerse de pie y quiere volver a ser un país con un pueblo que quiere pensar en un futuro distinto», apuntó en su mensaje.

También pareció dirigirse a los organismos cuando destacó que la Argentina
«es un país de buena fe (el FMI le exige que negocie de 'buena fe' con acreedores), que quiere cumplir los compromisos que tiene», aunque volvió a aclarar que el país debe priorizar «el olvido interno» y lograr «sustentabilidad interna con sustentabilidad externa».

• Poder Judicial

Después, Kirchner dedicó algunas líneas a la situación del Poder Judicial y marcó su intención de que ese poder profundice «sus características independientes». «No queremos más impunidad en la Argentina; el país que quiere promover más trabajo y en el que se abran las puertas de la Justicia para terminar con la corrupción y recuperar las virtudes de la decencia que tiene que ser la referencia de nuestros ciudadanos», expresó.

Kirchner fustigó a los dirigentes que «fundieron» el país y manifestó: «Hay algunos que hoy hablan pero en la década pasada entregaron la Argentina y profundizaron la pobreza y la desocupación, y hoy exigen que reconstruyamos el país en tres o cuatro días». «Que quede claro -advirtió-: vamos a reconstruirlo pero sin mentirles a los argentinos que lo haremos en tres o cuatro días.» Por último, el Presidente terminó su discurso con una enérgica frase: «No nos vencieron cuando pudieron; menos lo van a hacer ahora. Nace una nueva patria».

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