Kirchner y el Fondo salvarían su imagen
El gobierno entrará en mora sólo por pocos días con el Fondo Monetario, salvo que Néstor Kirchner decida pagar con reservas el vencimiento del martes próximo por u$s 2.900 millones, algo prácticamente descartado. En las negociaciones, el staff del organismo podría dar su visto bueno al nuevo programa con la Argentina en las próximas 72 horas. Pero recién el directorio del FMI, con representantes de los más de 180 países miembro, lo aprobaría el jueves 11 o viernes 12. O, en el peor escenario, la semana siguiente. Por eso, el «default transitorio» de la Argentina. Más allá de ese calendario, está claro que habrá un cierre positivo para las dos partes. Por un lado, Néstor Kirchner podrá exhibir su nuevo acuerdo por tres años, aunque con metas específicas para los primeros doce meses. Para el FMI es un alivio: aún se recuerda la ola de renuncias en el organismo que disparó la crisis argentina de 2001, con los alejamientos de Loser, Reichmann y el traspaso de área de Teresa Ter Minassian.
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Un punto que aún queda por resolver -y cuya definición depende exclusivamente del Presidente- es qué pasará el martes próximo, cuando vencen u$s 2.900 millones con el FMI. En principio, la postura es esperar hasta último momento las señales que lleguen desde Washington, aunque también pesa en la decisión el ballottage porteño (ver nota vinculada). En caso de no cumplir con el pago, la Argentina entraría en default, aunque sería por un plazo breve. «Hasta los 60 días no hay realmente consecuencias prácticas por no pagar, más allá de cuestiones formales», explican en Economía.
Durante toda la jornada de ayer, hubo distintas reuniones en el máximo nivel del gobierno para determinar los pasos a seguir. El propio Kirchner suspendió su viaje previsto a Santa Cruz para almorzar con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, por espacio de dos horas. «Conseguimos lo más importante, consensuar un superávit que no supere 3% para el año que viene», buscó ablandar Lavagna de entrada. El reclamo del Presidente fue, desde el principio, que las demandas del Fondo «no ahoguen las posibilidades de recuperación económica», por ejemplo a través de un esfuerzo fiscal que considera exagerado. El organismo pidió durante toda la negociación una ahorro fiscal de 3,5% del PBI para 2004 que debía crecer hasta 4,5% para 2006.
Antes y después de este encuentro, Lavagna se había reunido con los principales negociadores del Fondo, John Dodsworth y John Thornton, para terminar de redactar los aspectos clave del texto de la Carta de Intención que será enviada a Washington.
En resumen, estas son algunas de las cuestiones de la negociación:
• El superávit primario finalmente sería de 3% del PBI para el año que viene, incluyendo un ahorro de 2,4% de la Nación y 0,6% de las provincias. Para 2005 y 2006 serán incluidas metas indicativas con niveles levemente superiores, pero que serán revisadas para modificarlos de acuerdo a cómo marche la recaudación y la actividad económica.
• No quedará incluido un compromiso para aumentar tarifas a un determinado nivel. Se incluiría entre las reformas estructurales la necesidad de darle rápida aprobación al proyecto que le da al gobierno la potestad de renegociar los contratos y disponer medidas tarifarias, en caso de considerarse necesario.
• El gobierno consiguió refinanciar todos los vencimientos de capital que se producirán desde setiembre hasta fines del mismo mes de 2006. En total, la suma supera los u$s 13.500 millones de capital. El mecanismo será similar al utilizado hasta ahora. En algunos casos la refinanciación será automática, pero en otros casos habrá que devolver el dinero y esperar una reembolso a los pocos días del FMI, Banco Mundial o BID, según corresponda. En cambio, habrá que cancelar en efectivo (sin promesa de devolución) los intereses que vayan venciendo. Son u$s 700 millones sólo con el Fondo en los próximos tres años y un total de u$s 1.500 millones considerando a los tres organismos multilaterales.




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