5 de septiembre 2003 - 00:00

Kirchner y el Fondo salvarían su imagen

El gobierno entrará en mora sólo por pocos días con el Fondo Monetario, salvo que Néstor Kirchner decida pagar con reservas el vencimiento del martes próximo por u$s 2.900 millones, algo prácticamente descartado. En las negociaciones, el staff del organismo podría dar su visto bueno al nuevo programa con la Argentina en las próximas 72 horas. Pero recién el directorio del FMI, con representantes de los más de 180 países miembro, lo aprobaría el jueves 11 o viernes 12. O, en el peor escenario, la semana siguiente. Por eso, el «default transitorio» de la Argentina. Más allá de ese calendario, está claro que habrá un cierre positivo para las dos partes. Por un lado, Néstor Kirchner podrá exhibir su nuevo acuerdo por tres años, aunque con metas específicas para los primeros doce meses. Para el FMI es un alivio: aún se recuerda la ola de renuncias en el organismo que disparó la crisis argentina de 2001, con los alejamientos de Loser, Reichmann y el traspaso de área de Teresa Ter Minassian.

Kirchner y el Fondo salvarían su imagen
Altas fuentes del gobierno se mantenían ayer a última hora optimistas, respecto del acuerdo que se está negociando con el Fondo Monetario. Una pauta de superávit acotada para 2005 y 2006, el ajustar tarifas y los pagos de intereses al organismo hasta 2006, son los puntos centrales que quedaron pendientes de definición para hoy.

La misión del FMI volverá recién el domingo a Washington para presentar al día siguiente al director gerente del organismo, Horst Köhler, el texto negociado. En el equipo económico esperan que llegue en las próximas horas un visto bueno del staff del organismo, aunque una aprobación formal del directorio estaría en condiciones de producirse con viento a favor el 12 de setiembre, en lo que será la última reunión antes de la asamblea del FMI y el Banco Mundial en Dubai.

• Metas

Si bien el acuerdo será formalmente a tres años (abarcará el período 2004-2006), en realidad las metas cuantitativas sólo regirán para el año próximo, tanto en materia fiscal como monetaria.

Las definiciones restantes se especificarán en el transcurso del programa. La redacción del acuerdo deja entonces una serie de incertidumbres abiertas, ya que en 2004 deberá discutirse -entre otras cuestiones- cuál será el superávit que acepta el gobierno. Sólo serían incluidas en el acuerdo metas indicativas para 2005 y 2006, pero que serán totalmente revisadas de acuerdo a cómo evolucione la marcha de la economía.

Un punto que aún queda por resolver -y cuya definición depende exclusivamente del Presidente- es qué pasará el martes próximo, cuando vencen u$s 2.900 millones con el FMI. En principio, la postura es esperar hasta último momento las señales que lleguen desde Washington, aunque también pesa en la decisión el ballottage porteño (ver nota vinculada).
En caso de no cumplir con el pago, la Argentina entraría en default, aunque sería por un plazo breve. «Hasta los 60 días no hay realmente consecuencias prácticas por no pagar, más allá de cuestiones formales», explican en Economía.

• Reuniones

Durante toda la jornada de ayer, hubo distintas reuniones en el máximo nivel del gobierno para determinar los pasos a seguir. El propio Kirchner suspendió su viaje previsto a Santa Cruz para almorzar con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, por espacio de dos horas. «Conseguimos lo más importante, consensuar un superávit que no supere 3% para el año que viene», buscó ablandar Lavagna de entrada. El reclamo del Presidente fue, desde el principio, que las demandas del Fondo «no ahoguen las posibilidades de recuperación económica», por ejemplo a través de un esfuerzo fiscal que considera exagerado. El organismo pidió durante toda la negociación una ahorro fiscal de 3,5% del PBI para 2004 que debía crecer hasta 4,5% para 2006.

Antes y después de este encuentro, Lavagna se había reunido con los principales negociadores del Fondo,
John Dodsworth y John Thornton, para terminar de redactar los aspectos clave del texto de la Carta de Intención que será enviada a Washington.

En resumen, estas son algunas de las cuestiones de la negociación:

El superávit primario finalmente sería de 3% del PBI para el año que viene, incluyendo un ahorro de 2,4% de la Nación y 0,6% de las provincias. Para 2005 y 2006 serán incluidas metas indicativas con niveles levemente superiores, pero que serán revisadas para modificarlos de acuerdo a cómo marche la recaudación y la actividad económica.

No quedará incluido un compromiso para aumentar tarifas a un determinado nivel. Se incluiría entre las reformas estructurales la necesidad de darle rápida aprobación al proyecto que le da al gobierno la potestad de renegociar los contratos y disponer medidas tarifarias, en caso de considerarse necesario.

El gobierno consiguió refinanciar todos los vencimientos de capital que se producirán desde setiembre hasta fines del mismo mes de 2006. En total, la suma supera los u$s 13.500 millones de capital. El mecanismo será similar al utilizado hasta ahora. En algunos casos la refinanciación será automática, pero en otros casos habrá que devolver el dinero y esperar una reembolso a los pocos días del FMI, Banco Mundial o BID, según corresponda. En cambio, habrá que cancelar en efectivo (sin promesa de devolución) los intereses que vayan venciendo. Son u$s 700 millones sólo con el Fondo en los próximos tres años y un total de u$s 1.500 millones considerando a los tres organismos multilaterales.

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