8 de septiembre 2003 - 00:00

La Argentina cierra su posición para llevar a cumbre de OMC

La Argentina cierra su posición para llevar a cumbre de OMC
El Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina, a través del secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, está cerrando en las últimas horas con otros estados pertenecientes al grupo Cairns la posición que el país sostendrá durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que mañana comienza en el balneario mexicano de Cancún. La cartera que dirige Rafael Bielsa estuvo esperando hasta el viernes pasado algún cambio en la posición de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos que demuestre cierta voluntad para reducir los subsidios agrícolas, tanto para los productores internos como para los exportadores. Sin embargo, las declaraciones del comisario europeo Pascal Lamy (el principal negociador de la UE) como del representante comercial de EE.UU., Robert Zoellick, sobre que no habrá modificaciones en la posición de los dos países en Cancún, parece haber definido la posición de la Argentina.

Redrado ya está en contacto con los negociadores que enviarán a esa ciudad Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Chile, India, China, México y el resto de los estados que conforman el grupo Cairns para mantener hoy a la noche una reunión previa al encuentro formal que comienza mañana. Allí se establecerá una posición común: la oferta en conjunto que harán la UE y Estados Unidos será rechazada globalmente. En este marco, todo parece indicar que la cumbre que comienza mañana será un nuevo fracaso para las rondas de negociaciones de la OMC.

• Dureza

Según declararon el viernes Lamy y su número dos, Franz Fischler, la posición de la UE es «ni un dólar más, hasta aquí llegamos» ya que «Europa ya ha hecho todos los esfuerzos que le correspondía en el desmantelamiento de sus ayudas y subsidios agrícolas». La oferta de la UE se refería a un cronograma a largo plazo para reducir hasta aproximadamente 10% a los productores primarios internos ese bloque comercial. La propuesta europea además no incluye ningún tipo de atención a los exportadores primarios.

Por su parte, la oferta de Zoellick para EE.UU. se basa en atender a la reducción de subsidios a las exportaciones primarias, pero sin tomar medidas en contra de los subsidios a los productores primarios internos.

La posición del grupo Cairns está diametralmente en las antípodas: pedir lisa y llanamente el fin de los subsidios europeos y norteamericanos.

La UE no tiene intención de Martín Redrado ceder un centímetro más en sus posiciones y, por el contrario, estima que la pelota está ahora del lado de los países emergentes o semiindustrializados, como demuestran las declaraciones de Fischler, quien ya ha advertido a las naciones agrupadas en Cairns (por una ciudad australiana donde se desarrolló la década pasada el primer encuentro de este grupo que integra la Argentina) que no vayan a Cancún con «posiciones extremis-tas» por los riesgos que afrontan si no «flexibilizan» sus argumentaciones.

«No todo el gasto agrícola es malo: el objetivo de la OMC es reducir las subvenciones agrícolas que distorsionan el comercio internacional; el resto es retórica»,
subraya Fischler. Dicho de otra manera, Lamy y Fischler se presentarán a la cita mexicana luciendo la última reforma a la Política Agrícola Común (PAC) europea que prevé un congelamiento en 43.000 millones anuales de euros de los recursos que la UE destina cada año a su agricultura.

Europa ofrece a cambio una reducción de 55% en las ayudas internas que distorsionan el comercio mundial, la apertura de los mercados a las importaciones, una reducción de 36% en sus aranceles y la disminución de 45% en todas las formas de subvención para las exportaciones europeas. Pero además de estos tres puntos concretos relativos a la agricultura, la UE recordará a sus interlocutores las iniciativas europeas que -señalan en Bruselas-«dan desde hace años espacios concretos muy importantes al comercio con los países en desarrollo»: por ejemplo, el programa Todo menos Armas, que facilita el libre acceso al mercado UE para los 49 países más pobres del mundo, el Sistema Genera-lizado de Preferencias que Bruselas aplica en el comercio de 143 países o un sistema parecido con los 77 estados ACP (Africa, Caribe, Pacífico).

Sin embargo, todo este paquete, según contabilizan dentro de Cairns, no llega a 10% del volumen de subsidios a la producción agrícola de ese bloque comercial.

Estados Unidos sólo habla de la posibilidad de dialogar sobre las ayudas a las exportaciones primarias. Sin embargo, a priori, parecería representar una posición más dispuesta a negociar. En realidad, para el caso argentino el escenario más favorable sería el de continuar discutiendo unilateral-mente con EE.UU. la apertura concreta de mercados prima-rios, por fuera de las discusiones que se desarrollen en la OMC. Por esta vía, la Argentina ya consiguió en el último año la apertura de mercados por más de 1.000 millones de dólares.

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