Nada fuera de lo clásico, otra vez el mercado vio su energía agotada para intentar nuevos repuntes y, también, insuficiente para poder asimilar ventas de cierto calibre.
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Lo único que le quedaba era el recurso del «Ave María»: dejar pasar las horas y rezar, para que la oferta tuviera la complacencia de adecuar sus órdenes a las posibilidades.
Al menos, de ese modo, conseguir una llanura y no producir quiebres hacia abajo que, después, deberá remontar.
No se dio así el escenario, lo mejor que puede decirse es que el cierre no finalizó siendo el mínimo del día, que tocó piso en 978 puntos, pero apenas por encima, y con 982 de marca de clausura. El porcentual resultó de 1,24 por ciento de merma Merval, algo menos en el Burcap, con explicación bien a la vista en el recuento de órdenes.
• Desde abajo
Teniendo que remar desde abajo, la semana solamente comenzó con unos 30 millones de pesos para las acciones, dejando 19 millones de pesos operados en certificados.
Una caída vertical en el volumen accionario, perdiendo ese golpe de ritmo que acompañó, para sacar a la plaza de las primeras caídas por debajo de los 1.000. Queda así claramente definido que todavía hay que luchar por consolidar el paso al nuevo milenio, en un diciembre que es un «test» sobre esa meta a la que se arribó en noviembre. El volumen fue la clave ortodoxa, para verse percudida en precios.
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