La economía de Brasil cayó un 0,2% en el arranque de un año difícil
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Según los datos divulgados este viernes por el Gobierno, la desaceleración de la economía en los primeros tres meses del año con respecto al último trimestre de 2014 estuvo motivada en gran parte por la contracción de la actividad industrial (-0,3%) y del sector servicios, que se redujo un 0,7%.
El IBGE también calculó una caída del 1,5% en el consumo de las familias, lo que supone la mayor reducción desde 2008.
El consumo, que era hasta hace pocos meses el principal motor de la economía brasileña, viene cayendo perjudicado en los últimos meses por el aumento de la inflación, la restricción del acceso al crédito, la subida de los tipos de interés y la pérdida de confianza ante el escenario económico.
Asimismo, el gasto del Gobierno, que anunció un recorte de 69.946 millones de reales (23.315 millones de dólares) en su presupuesto de este año para ajustar sus deficitarias cuentas, se redujo un 1,3 % en el período y contribuyó al porcentaje negativo del PBI.
Sin embargo, la actividad agropecuaria, uno de los grandes ejes de la economía brasileña, creció un 4,7% de enero a marzo y compensó, en parte, los otros indicadores.
La inversión en Brasil completó siete trimestres consecutivos a la baja y se situó en el 19,7%, frente al 20,3% del mismo periodo del año anterior, lo que supone la menor tasa entre los países emergentes.
De acuerdo con los analistas del mercado financiero, la reducción de la tasa de inversión se ha visto influenciada por el gigantesco escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, el débil desempeño del sector industrial, acentuado por el sector automotor, y la desconfianza en torno a la economía brasileña.
Para recuperar la confianza de los inversores, el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff ha lanzado un plan de ajuste fiscal, pendiente de la aprobación del Congreso, con el que el Ejecutivo pretende equilibrar las maltrechas cuentas públicas, que cerraron 2014 con el primer saldo negativo en 13 años.
El esfuerzo fiscal, rechazado por los sindicatos, ha contado con el apoyo del mercado financiero, quien defiende la política ortodoxa del ministro de Hacienda, Joquim Levy.
Según Levy, el ajuste permitirá que la economía comience a mostrar una recuperación en el segundo semestre de este año y se recompondrá finalmente en 2016.




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