30 de julio 2003 - 00:00

La desconfianza, pero en quién o qué

La desconfianza, pero en quién o qué
La rueda fue una de esas en las que nadie cuestiona el motivo de la baja: «Fue por la caída de la confianza». El problema es que, cuando los precios de las acciones caen, es siempre porque hay menos confianza en el futuro. La cosa es determinar en qué se desconfió. El «quid» de la cuestión pasó por el Indice de la Confianza de los Consumidores. En lugar de la medición de 85 puntos que esperaban los «especialistas» se presentó un valor de 76,5 unidades. Nada nuevo aquí: miedo al desempleo y al futuro de la economía. Lástima que el argumento no alcanza. Ya desde el «pre mercado» la operatoria de futuros apuntaba a un arranque en positivo y así cinco minutos después que sonara la campana, el Dow trepaba 0,25% y el NASDAQ 0,53%. Pero esto duró poco y los precios pasaban a neutrales para cuando se difundían los datos que ya comentamos. Sobrevino el desbarranque y treinta minutos más tarde las blue chips caían 1,06% en tanto los papeles tecnológicos retrocedían 1,27%. Si las cosas no fueron peores, fue porque en ese momento comenzó a circular un rumor que decía que las tropas americanas habían liquidado a Saddam Hussein. Quienes tenían posiciones en descubierto comenzaron a cerrarlas y los precios se recuperaron para volver a la zona de neutralidad hacia el mediodía. Las siguientes dos horas fueron de una inquieta expectativa, aguardando quién sabe qué. En contra de lo que muchos esperaban, se supo que, en lugar de haber sido capturado, el iraquí había dado a conocer un comunicado en el que declaraba mártires a sus dos hijos y a su nieto. Sin que el apuntalamiento de McDonald's alcanzara, el Dow quedó en 9.204,46 puntos mostrando una pérdida de 0,67%. Esto no fue lo peor. Lo peor fue que la tasa de los treasuries a 10 años volvió a rozar el máximo en 12 meses.

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