27 de julio 2001 - 00:00

La ley de déficit cero la quiere hacer ahora PJ y no el gobierno

A través de Chrystian Colombo, el gobierno intentó ayer que el PJ habilitara una sesión del Senado para hoy o mañana. No tuvieron éxito ya que los legisladores de la oposición insistieron en discutir ese trámite legislativo con los gobernadores de su partido el lunes y, recién después, pensar en la sanción de la norma. Los senadores peronistas fueron más allá: le advirtieron al Ejecutivo que no aceptarán que la ley que se apruebe en la Cámara alta pase después a Diputados para que se corrijan las modificaciones que ellos introduzcan. El PJ planteó una condición inexorable: o se aprueba la ley con 2/3 en el Senado o se la rechaza. Esto quiere decir, en la práctica, que la norma será elaborada por el peronismo senatorial. Por eso anoche era importante saber que en ese bloque se está proponiendo no recortar las jubilaciones y reducir sólo los salarios superiores a $ 1.000, según una escala progresiva. También hablan los peronistas de un impuesto a las operaciones interbancarias, pero parecería más una posición para negociar que una propuesta firme.

Para los senadores peronistas el tiempo parece haber retrocedido más de un año. Están más viejos y golpeados, pero el juego político los ha devuelto a la situación parlamentaria en que se encontraban cuando el gobierno de Fernando de la Rúa, que por entonces conservaba algún encanto, dependía dramáticamente de ellos para aprobar la reforma laboral. Nadie supone que esta ley de ajuste que les reclama el Ejecutivo siga puntillosamente el mismo camino de aquella otra: a los «padres de la Patria» les basta con una sola causa judicial por presunción de soborno y, además, ya no queda un vicepresidente que quiera precipitarse al vacío con la excusa del escándalo. Pero otras similitudes son inevitables entre aquella peripecia y la que está en curso por el déficit cero.

En principio, el PJ comenzó a amenazar al gobierno con una opción de hierro: o la ley sale rechazada de la cámara alta o se aprueba con 2/3 de los votos. El peronismo nunca estuvo dispuesto a suscribir el texto que les llegó desde Diputados.
Pero en las últimas horas, sobre todo después de varios conciliábulos celebrados ayer, sus senadores tampoco aceptan hacer el papel de una minoría que no son. En otras palabras, el diseño elaborado por el gobierno según el cual un lote de justicialistas daría quórum y algunos de ellos hasta votarían a favor para que la ley se ratifique sin cambios en el Senado, se desdibujó totalmente en las últimas horas. Al cabo de dos días, la oposición senatorial advirtió que resultaría demasiado artificial adoptar al mismo tiempo tres conductas distintas frente a una misma norma sometida a votación: la de quienes la votan para ayudar a la UCR, la de quienes dan quórum, pero la rechazan y la de los que ni siquiera asisten al recinto.

Los senadores peronistas proponen ahora lo mismo que con la ley laboral: si el gobierno no quiere el rechazo automático del ajuste, deberá aceptar la receta que elaboren sus opositores del Congreso, la que deberá ser suscripta también por la UCR de tal manera que, con 2/3 de la Cámara, no pueda ser modificada ya por Diputados. Exactamente igual que cuando se trató la reforma laboral el año pasado.

Desde el punto de vista político, esto significa que el ajuste lo hará el peronismo
. Más precisamente: estará a cargo de Carlos Verna, el pampeano presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Por un momento, este legislador hará las veces de ministro de Economía. Más aún, antes del lunes deberá tener redactada una ecuación para alcanzar el déficit cero que resulte compatible con los intereses de los gobernadores peronistas, a quienes esa propuesta debe ser presentada. Si bien ayer a última hora Chrystian Colombo , Domingo Cavallo y Enrique Nosiglia insitieron telefónicamente ante los senadores del PJ para que sesionaran hoy o mañana, esa alternativa quedó descartada: «Hasta que los jefes de las provincias no se reúnan con nosotros no hay forma de sesionar», contestaron desde el bloque opositor.

Hasta anoche, las modificaciones que se comenzaban a definir entre los principales responsables del nuevo texto (Verna, como se dijo, y Alberto Tell, presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo y Asuntos Previsionales), eran las siguientes:

* Eliminar el recorte de las jubilaciones
.

*
Reducir solamente los salarios públicos superiores a $ 1.000 aplicando una escala con distintos niveles de recorte.

* Aplicar un impuesto sobre las operaciones de préstamos interbancarios (call) pero (todavía) no sobre los depósitos o transferencias financieras.
Es cierto que esta alternativa era vista como demasiado riesgosa aún por sus mismos impulsores.

Clima hostil

La lógica parlamentaria que seguirá la aprobación del ajuste no es la única semejanza entre esta operación legislativa y aquella otra que terminó en escándalo. Como en aquel caso, también ahora los senadores deberán sesionar envueltos en un clima hostil para lo que piensan aprobar. La adversidad excede la mera opinión pública: es física, igual que con la ley laboral. Durante el tratamiento de esa norma hubo reuniones que se suspendieron por temor a las manifestaciones que la CGT disidente de Hugo Moyano realizaba en la Plaza de los Dos Congresos (en una de esas oportunidades hubo tiros y heridos, entre ellos el representante de los judiciales, José Piumato, a quien le lastimaron un testículo). El martes próximo, fecha prevista para que el Senado comience a tratar la racionalización, la presión sobre el recinto se hará sentir en todo el país con cortes de ruta y protestas callejeras que darán inicio al plan de lucha que ayer lanzaron los piqueteros. Como el año pasado con la otra ley, es posible que también en este caso los senadores prefieran postergar su exposición para un momento más tranquilo, si es que ese momento llega.

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