29 de marzo 2007 - 00:00

La lluvia vs. Moreno: hace subir la carne

El precio de la carne es ya una pesadilla para el gobierno. Se trata de un producto muy sensible para el consumidor y no hay intervención del INDEC que pueda camuflarlo. En su clara tendencia alcista juegan desde factores climáticos hasta el búmeran de medidas oficiales que, buscando bajar el precio, lograron lo contrario. Ejemplo: los valores máximos en Liniers. Ayer el índice novillo creció 5,4%. Por si fuera poco, para Semana Santa aumenta el pescado; también lo está haciendo el pollo, y la carne no se queda atrás. Todo inmerso en un renovado conflicto del gobierno con el campo y con más presión de productores a lanzar medidas de protesta.

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
El mercado de la carne se apresta a ingresar en una semana caliente que podría tensionar más la relación entre los ganaderos y el gobierno. La presión sobre el precio de la carne se incrementaría debido a una mayor demanda prevista sobre el producto como consecuencia de los aumentos en los valores del pescado y el pollo. A esta situación se suman las lluvias y los feriados de la próxima semana que disminuirían la oferta en todos los mercados (tanto Liniers como las ventas directas y remates). Si a esto se agrega el aumento del mercado marginal -en franca expansión- donde los valores que se pagan son hasta 10% superiores a los fijados por el gobierno, se puede generar un coctel alcista difícil de frenar.

Estas nuevas subas previstas engrosarían los aumentos espasmódicos que registra la hacienda y que ya están absorbidos por el consumo interno. «La carne aumentó 15% dos semanas atrás y los valores que se pagan en el mostrador están muy por encima de lo que dice el gobierno», a través del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, confirmó ayer un analista del mercado cárnico. «La producción se cae por falta de entusiasmo del ganadero y por el manoseo que se ha hecho a los mercados. Ahora se agravará la situación por falta de oferta.»

Los analistas coinciden en que cada vez que el gobierno interviene un mercado se afecta la oferta y se genera un efecto inverso al buscado: los precios suben en vez de bajar.

Los carniceros, en tanto, confirman la tendencia alcista. «Estamos recibiendo la carne mucho más cara y ya es imposible cumplir con los precios que puso el gobierno a los 12 cortes populares», sostuvo Alberto Williams, vicepresidente de la Cámara de Carniceros de Capital Federal. «Los carniceros, hasta hace 20 días, recibían la media res a $ 5,70 el kilo de carne y hoy la reciben a $ 6,50 el kilo. Estas subas se ven reflejadas en todos los cortes de carne, tanto los populares como los libres», agregó.

«El grave problema es que ahora no sólo los cortes populares están más caros sino también el resto de los cortes, que son libres. Si el carnicero no sube los precios no tiene ganancias», argumentaba Williams.

Además la suba calificada como «descomunal» del pollo (15%) y del pescado (30%) quitan posibilidades de optar por productos sustitutos a la carne. Hecho que terminará volcando la demanda sobre los productos vacunos.

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