8 de noviembre 2000 - 00:00

La moneda cayó de canto y baja el Dow

Se abren nuevos frentes a un panorama que tieneaspecto de colador, y ahora también la tasa de interés en el circuito -el peorde los venenos para una Bolsa-se anotó en el menú indigerible que se ofrece alinversor.

El Estado, un clásico argentino, volvió a abrirse pasocon los codos, reclamando ayuda interna para sus finanzas y creando un efectocontractivo que oprimió a los privados.

De paso, reclama también de los Fondos Pensión -dineroque es del simple ciudadano-para que le tomen al sí o sí una partida de papelessoberanos. Si serán soberanos clavo, no importa, el que aporta a una AFJP seráinvoluntario prestamista de un Estado en quiebra. Pero, toda causa que dé anacer genera un efecto ineludible. Y esto es lo que les tocó a todos ver ayeren el seno de la City porteña, con réplicas en mercados regionales que secubren de sus bajas aduciendo «la difícil situación argentina».

... Y la Bolsa

Obviamente, la nueva ola de versiones, en una campañapor López Murphy cambiando de ministerio, en esa búsqueda de salvadoresprovidenciales a que suele dedicarse el ser nacional (en este caso, fuertementeimpulsado por foráneos). Un caos, que solamente el que mire hacia otra partepuede ignorar.

Reflejando, lector, solamente reflejando imágenes,aunque hay quienes porfían en que el espejo: miente. En verdad, una merma desólo 2% resultó bondadosa, ante el menú, siempre en una base de negocios dondetodo se hace «con dos pesos».

 

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