La pelea clave es por un proyecto que cambia poco
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Los fondos restantes del excedente se repartirían 90% según los parámetros actuales y 10% respetando un coeficiente de eficiencia fiscal. Este último ítem premiaría los rendimientos de provincias ordenadas.
Solá está dispuesto a batallar contra el aislamiento al que intenta someterlo Kirchner en la pelea por los fondos de coparticipación y pide que Buenos Aires pase de 22%, aproximado, que recibe en la actualidad a 25% ($ 590 millones más). Recuerda, además, la promesa de campaña del patagónico de restituir «los 8 puntos de coparticipación» (su hipótesis de máxima), que significarían unos $ 2.000 millones. En esta lucha, el bonaerense perdió dos importantes aliados en los últimos días: El cordobés José Manuel de la Sota y el santafesino Jorge Obeid, que moderaron sus posiciones y están cerca de acordar en favor del proyecto nacional, tal como ya lo hiciera la mayoría de las provincias « chicas». Estas últimas se conforman, básicamente, con que se les respete el piso de lo repartido este año, en tanto que festejan el modo en que se manejaría el excedente.
La ley de coparticipación vigente es la 23.548, que en los últimos quince años sufrió varias modificaciones a partir de la creación de las llamadas «asignaciones específicas», las cuales afectaron notablemente el modo de repartir los fondos y generaron que el sistema hoy sea conocido como el «laberinto de la coparticipación». Un sistema que se mantendría intacto bajo el proyecto de Kirchner, que sólo se propone repartir -y manejar-el excedente mencionado.
Bajo la Ley 23.548, el reparto primario -entre Nación y provincias- dispone 42,34% para Nación y 54,66% para las provincias. (Otro 2% se reparte entre Buenos Aires, Chubut, Neuquén y Santa Cruz en razón del llamado «recupero del nivel relativo, y 1% para Aportes del Tesoro Nacional). Pero las asignaciones específicas y la intervención del Sistema Previsional, el llamado «tercer actor», que absorbe 15% de los fondos en la distribución primaria, provocaron tantos desequilibrios que hoy se calcula que el total de los fondos recaudados se reparte en razón de 60% para Nación y 40% para provincias. Por caso, el impuesto al cheque, uno de los primeros en importancia, del cual 70% es destinado a Nación y sólo 30% a provincias; y las retenciones a las exportaciones, grandes impulsoras de la suba en la recaudación, se destinan 100% a las arcas nacionales.
Lo cierto es que los tiempos políticos acordados con el FMI están al rojo vivo, ya que el 31 de marzo venció el plazo para un acuerdo con gobernadores, mientras que la ley debería estar sancionadaen agosto. De hecho, esta semana el ministro de Economía, Roberto Lavagna, presentó su proyecto para una ley de responsabilidad fiscal con la cual Nación pretende «conformar» al Fondo aplicando una serie de pautas de conducta fiscal a las provincias a cambio de la demorada ley de coparticipación.



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