Un año pintado de postales para el recuerdo contuvo el viernes un hecho inédito en el historial: por sugerencia del sistema, y como para pasar camouflados por las calles del paro general, los operadores del recinto podían llevar «ropa informal».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Un mercado en mangas de camisa, una suerte de Bolsa con aspecto de «obrera» pareció dar soberbios resultados: ergo, puede que no falte quien diga que esa debe ser la fórmula, uniendo efectos con supuestas causas que se quieren atar al resultado.
En una fecha que estaba para suspenderse, más que para arriesgar -después de un jueves lastimoso en volumen-, se consiguió una doble meta: subir un poco al Merval, en el orden de 1 por ciento, y hacerlo con un volumen más que decoroso para las circunstancias, más de $ 5 millones entre locales y visitantes.
Sin ofenderse
Quizá fue un modo de lograr que el viejo Merval no se ofenda por el competidor que le sale desde hoy al cruce, ese «Mar» de nombre de fusil, que ocupará una silla al costado del tradicional. También por eso puede ser que una entidad netamente española -el Santander-fue estrella del día con más de 5 por ciento de aumento. Y es que andamos tan mal que no extrañaría ver que se despierten las borradas del índice y haga papelones el nacional. Un viernes más entretenido, con un paisaje de picnic, pero con algunas órdenes en las viandas. Che... ¿no será verdad que el negocio es operar en mangas de camisa?