27 de junio 2001 - 00:00

La Rural aún insiste en mostrar animales

La Sociedad Rural no se resigna a que su 115° Exposición anual pierda el matiz de ganadera, pese a que durante los últimos años ya mostró capacidad para mutar y albergar un abanico de negocios extracampo en sitios de alta cotización del predio que regentea junto con la empresa Ogden.
La fiebre aftosa impedirá este año que animales ingresen a Palermo, según el anuncio del gobierno que aún no se encuentra plasmado en una resolución.
Pero se sabe que no autorizarán el traslado de animales que tengan como destino Exposición Rural de la Capital. «Y eso no se negocia», según se indicaba ayer desde la Secretaría de Agricultura, en respuesta a la expectativa de los ruralistas de la calle Florida.

Lo cierto es que la Rural se despachó ayer con una propuesta que podría ser calificada de insólita: quiere que la muestra cuente con animales susceptibles de contraer aftosa en 4 turnos de 4 días con 400 ejemplares cada uno. «Se aceleran los tiempos porque el animal que llega sano y sin sintomatología, es aceptado, aprobado y luego de 4 jornadas, se devuelve a su campo con un seguro de vida a cargo del vendedor», trataba de simplificar ante Ambito Financiero ayer Enrique Crotto, presidente de la Sociedad Rural Argentina. Pero el ruralista alteraba su ánimo cuando se le planteaba el riesgo de trasladar animales por el país, teniendo en cuenta que muchos de ellos deberían atravesar rutas lindantes con campos que cuentan con focos activos, un amplio espectro dentro de la provincia de Buenos Aires. «Los camiones que trasladan heladeras también atraviesan esas rutas...», argumentaba, al borde del grito, Crotto. Lo cierto es que algunos especialistas indicaban que luego del contagio la serología positiva tarda 5 días en manifestarse en el animal. El titular de la Rural, sin embargo, decía que «técnicamente la propuesta no tiene objeciones.»

Controversia

Mientras la Rural decía ayer que la propuesta ya había sido presentada ante el Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA), desde el organismo sanitario y también desde la Secretaría de Agricultura se confirmaba que «no hay ninguna propuesta presentada por escrito», aunque se aceptaba el conocimiento de la idea ruralista por un integrante de la comisión directiva que había avisado sobre la existencia del «plan».

Con este panorama, y frente al presunto rechazo que se armaría desde el SENASA, en lo técnico, y desde Agricultura, en lo político, los ruralistas planean otras instancias, como la judicial para frenar la resolución. Antes, agotarán los argumentos hasta llegar al presidente de la Nación.

Algunos analistas indicaban que la inexistencia de la resolución que decide que va en contra de los intereses de la Sociedad Rural era «toda una señal de que es muy difícil tomar una decisión justa, pero que atenta contra quien tiene el poder de presionar y afectar la administración de un área complicada como la agropecuaria.»

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