"La violencia no es un problema económico, es culpa de la droga"
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•Tarea legislativa
P.: ¿También hay leyes que merecen esos cambios?
J.R.S.: Me decía un funcionario estadounidense que estuvo de visita en la Argentina que la inseguridad se mide en el ciclo de detención de una misma persona. Si el ciclo es corto, la inseguridad es destacada. Si el ciclo es amplio la seguridad está garantizada. Si vemos que una persona que hoy detenemos la volvemos a detener a los pocos días, quiere decir que hay algo que está fallando. Quizá podemos ser nosotros mismos, que no lo hemos detenido correctamente al no haber tomado todas las precauciones jurídicas necesarias. Pero si no es así, el problema es legislativo y son ellos (los legisladores) los que deben brindar pautas para que eso no se repita. Para que no se instale la famosa expresión «entra por una puerta y sale por la otra».
Medido en sus expresiones (es difícil que Santos haga declaraciones estruendosas) y jaqueado por el alto índice de inseguridad, el jefe policial avanzó en su idea de restituir a la Policía viejas facultades que le permiten interrogar a un sospechoso y requisar vehículos. Sin embargo, considera que sólo es un escalón más en el largo proceso de restituir la seguridad a la población.
P.: ¿Que se haya derogado la ley del «2x1», que se le diera a la Policía más facultades o mayor poder de acción, termina con la creciente ola de inseguridad?
J.R.S.: En realidad, las modificaciones legislativas son un paso muy importante, aunque alguien las definió hace poco como un «paso de minué».
P.: Por qué?
J.R.S.: Porque, supuestamente, sería corto. Pero yo estoy conforme con el paso que se ha dado, aunque sea corto. Después de 10 años en los que tuvimos muchas limitaciones operativas -desde el punto de vistas del estado predelictual-, que nos empiecen a otorgar algo en un momento en que tenemos un acercamiento muy profundo con la gente significa que tenemos que prepararnos para dar este paso.
•Responsabilidad
P.: En cierta forma significa poder...
J.R.S.: No quiero usar la palabra «poder». Siempre hablo de responsabilidades. La expresión «poder» parecería que no tiene un límite y que todo está condicionado a la decisión de quien la aplica. En cambio, las responsabilidades surgen de aplicar normativas a las que hay que rendirles cuentas. Por eso, creo que tenemos que trabajar en función de lo que ahora tenemos.
P.: En qué cambia ahora la Policía con esta ley?
J.R.S.: El compromiso con la gente es que tenemos a toda la fuerza destinada para contrarrestar el delito. Y lo vamos a hacer desde un punto de vista absolutamente dinámico, porque habrá mayores posibilidades de éxito. ra
P.: ¿Qué significa esto?
J.R.S.: Que vamos actuar. Hacer un operativo siempre en un mismo lugar no sirve. Tuve una reunión con los comisarios inspectores de toda la Ciudad de Buenos Aires en la que di nuevas pautas de trabajo para ir modificando. Tenemos que llegar a lo que el delincuente suele utilizar como arma: la sorpresa. Nosotros vamos a manejar el factor sorpresa permanentemente. Cuanto más coordinados estemos entre las fuerzas de seguridad mayor será el éxito.
P.: Desde su punto de vista, ¿cuál es el factor desencadenante de tanta violencia? ue
J.R.S.: Entiendo que la droga es un elemento muy grave que está haciendo mucho daño en la sociedad. Muchas veces llegamos a la misma conclusión cuando lo conversamos con el ministro (Ramón Mestre) y con el secretario de Seguridad Interior (Enrique Mathov). Por eso es que se han dado directivas para profundizar el accionar de Gendarmería Nacional o de Prefectura en la frontera. La contención de los problemas que se dan en las grandes urbes debe tener un primer paso que lo deben dar las fuerzas de seguridad en la zona fronteriza.
•Causales
P.: ¿Cree que la violencia y la escalada delictiva tiene que ver también con un aumento de la desocupación y de la marginación económica?
J.R.S.: Mire... (frunce el seño) el que es violento es violento siempre. Pensar que alguien llega a actos de extrema violencia, donde -inclusive-produce la muerte sin llevarse un centavo, no es problema económico. Eso es un error. Personalmente, y lo reitero, es la droga la que ha despersonalizado al delincuente y es la causa que lleva a este tipo de situaciones.
P.: En los últimos meses se ha relacionado mucho el incremento del delito con la permanencia de inmigrantes, se lo presenta como una causa-efecto...
J.R.S.: Sin caer en la xenofobia, que no es el espíritu porque la Argentina históricamente es un país que recibió a inmigrantes -mi madre es una de ella-, hay que buscar normativas para que la persona que hoy es ilegal pueda estar identificada. Hace cuestión de 60 días realicé la propuesta de entregarles a los inmigrantes una cédula de identidad transitoria (que puede durar un año), para que estén identificados mientras regularizan su situación. Cuando un inmigrante no está identificado, le generamos una situación de marginación e indirectamente lo estamos empujando a que sea utilizado para delinquir. Y hoy la cantidad de inmigrantes que hay en el país es muy significativa.
P.: ¿Evalúa que el crecimiento de la delincuencia se ha convertido en un negocio redituable?
J.R.S.: La delincuencia mueve dinero. Es una industria. Por eso creo que la Policía, Migraciones, la AFIP y otros organismos del Estado deben trabajar codo a codo para desalentarla. En la medida en que se acote técnicamente, podemos terminar con lo que hoy suponemos es un negocio.
P.: Tolerancia cero...
J.R.S.: Yo no acepto la tolerancia cero como teoría. Creo que importar aspectos o problemáticas ajenas a nuestro país no tiene sentido.
P.: ¿No teme que después de tantas muertes de policías, sus hombres estén proclives a cometer excesos?
J.R.S.: El exceso puede estar en cualquier momento y en cualquier profesión. En otras profesiones se lo llama «mala praxis» y en la Policía «gatillo fácil». Y si ocurre, puede darse en una instancia de carácter fortuito pero nunca instalado en la institución policial. En todo caso se trataría de una «mala praxis».
•Menores
P.: ¿Está a favor de que se baje la edad de imputabilidad a los menores?
J.R.S.: No creo que ésa sea la solución para evitar que los menores entren en el delito.
P.: Es cada vez más notorio que la delincuencia tiene acceso a armas con mayor poder de fuego...
J.R.S.: Si nosotros aumentáramos la capacidad de fuego nos nivelaríamos con ellos y eso sería terriblemente malo porque, en definitiva, sería una guerra. Creo que nosotros tenemos que hacer prevención. Lo que estamos haciendo ahora es inteligencia, algo que hasta hace poco tiempo parecía una mala palabra. Pero es inteligencia desde el punto de vista criminal, es prevención.
P.: Días atrás se dijo que la Policía había tenido una actitud pasiva durante las manifestaciones en las que se provocaron destrozos en la Casa de Salta...
J.R.S.: En apariencia se trató de una inacción policial, pero nosotros ya pusimos a disposición de la Justicia a tres personas que fueron los activistas más notorios que generaron ese daño. Lo hicimos haciendo inteligencia, grabando, fotografiando, identificando y poniendo a los responsables a disposición del juez. Tenemos que buscar métodos que no sean tan traumáticos y que no sólo lleven al choque.
P.: ¿Tienen chalecos antibala?
J.R.S.: Todos los hombres de la fuerza cuentan con chalecos antibala provisto por la institución.




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