Las señales que demanda la democracia
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Al mismo tiempo, sin dejar de trabajar en la política, inicié el retorno a mi tradición empresaria, procurando adquirir Disco SA, acompañado por colaboradores de muchos años, y motivado por el rumbo que va tomando el nuevo país. Aún cuando parezca obvio, vale la pena reafirmar que para la democracia, es imprescindible también, generar condiciones económicas capaces de elevar en todo sentido la calidad de vida de los habitantes. Dadas las condiciones básicas y elementales, consideré dar la primera señal concreta en el sentido de un empresario nacional que invierte en su país, dispuesto a correr riesgos, generando empleo y mostrando que la Argentina es un lugar en el cual se puede crecer. Si los argentinos invertimos en la Argentina, le demostramos al mundo nuestra confianza en el futuro de la Nación.
Es cierto y legítimo, el derecho a debatir. Es bueno estar sometidos permanentemente a críticas constructivas de las que debemos ser capaces de aprender. Es imprescindible reconocer los errores propios y marcar eventuales diferencias en pos de más y mejor democracia. Es necesario llamar las cosas por su nombre y saber lo que estamos dispuestos a hacer por el país. Es un desafío individual y colectivo. Nadie debiera sentirse ajeno o simplemente observador de la «paja en ojo ajeno», sobre todo si esa observación se hace con «la viga en el propio».
Como dije, acepto ser cuestionado y sobre todo, acepto equívocos que me hacen cambiar y mejorar, pero necesito entender sin prejuicios, las razones por las que al igual que en la política, nos cuesta tanto escuchar sin prejuicios y etiquetamos mediáticamente con una velocidad tan asombrosa.
La democracia no puede estar sometida a la lucha de intereses sectoriales. Hemos aprendido mucho al respecto en estos 20 años. No importa desde qué lugar se digan las cosas, pero es peor si esos intereses se juegan desde lugares supuestamente «de todos» y se estigmatiza a quienes acertados o no, pretenden opinar, construir y aportar.
¿Qué clase de sociedad están procurando?
¿Será que si uno no opina como ellos pasa a ser un enemigo? ¿Será que si como argentino, estás dispuesto a levantarte y polemizar, sos alguien a quien hay que demonizar? ¿Será que no nos daremos nunca la posibilidad como sociedad de darle al otro el beneficio de la duda y buscar los consensos en lugar de sólo hacer hincapié en los disensos? ¿Será que ser dueño de mi dinero, vivir aquí, trabajar y procurar invertir es algo que está mal? ¿Será que por haber apoyado al que no ganó, no tengo derecho a opinar nunca más? ¿Será que como ciudadano y peronista, les molesta que pueda expresarme libremente, con propuestas concretas sobre los temas clave?
Creo profundamente que no hay lugar para quienes se llenan la boca de lindas palabras y no se les cae una sola propuesta. Los argentinos estamos hartos de encontrar culpables, es hora de reunir a personas que están dispuestas a traer soluciones. Podemos construir nuestro país. Al menos podemos aportar lo nuestro para un país donde haya igualdad de oportunidades, con un mercado libre, pero inteligentemente regulado y donde el Estado gaste más y mejor. Creo en que mi país debe y puede erradicar el hambre y la pobreza, generar empleos dignos, garantizar salud, educación, seguridad y justicia a todos por igual, y ser con esfuerzo un país digno para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.




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