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• En principio, estamos hablando de un solo acuerdo, con la idea de que pueda terminar en diciembre de 2003, de manera tal que el próximo presidente no tenga que ponerse a negociar inmediatamente, sino que tenga el tiempo suficiente como para poder organizar sus equipos y su política. Esto es lo mismo que hemos hecho con el Presupuesto. En el Presupuesto que hemos presentado hemos dejado 3.500 millones de pesos, que equivalen a 8% sin una asignación específica, como para que el próximo presidente tenga recursos suficientes como para moverse en los primeros meses. La idea es la misma acá. Incluso el Fondo sabe de esta decisión que tomamos en materia de presupuesto y encontró muy constructivo y razonable que hubiéramos procedido de esa manera.
• Hemos hablado de las implicancias de alguna decisión de carácter judicial (por un eventual fallo de la Corte contra la pesificación), pero sin analizar ningún escenario de carácter extremo porque, en realidad, creemos que eso no se va a producir.
• Si va a haber acuerdo, sin duda tendrá que ser para fin de año, porque antes de esa fecha hay una serie de vencimientos cuyo tratamiento depende precisamente de que haya o no acuerdo. Son caminos distintos que habrá que tomar según una cosa o la otra. Yo espero que haya un acuerdo; y el director Köhler, también, muy enfáticamente, ha señalado su voluntad de que haya acuerdo. La gente se queda a trabajar, si hace falta, y el fin de semana o la semana que viene yo podría viajar nuevamente. Habrá que ir viéndolo día tras día según lo que ocurra en esta sesión de escribir la letra fina del acuerdo, que es en lo que se va a trabajar.
• En forma indirecta, alguien del Fondo sí habló con alguien de nuestro equipo para reconocer que algunas declaraciones no habían sido muy felices y para sugerir que evitemos en los próximos días hacer más declaraciones. Yo le contesté y autoricé a este funcionario a que le diera la garantía de que así fuera, señalándole que justamente nosotros habíamos tratado de mantener la boca lo más cerrada posible, pero que, ante ciertas cosas, no queda más remedio que contestar. Pero que, si la actitud era ahora la de trabajar en silencio y seriamente, encantados de hacerlo. A veces, algunos hablan de más, en forma positiva o negativa, eso genera ruidos y dificultades en la negociación. Con quien sí se habló expresamente en forma directa de las declaraciones públicas hechas fue con el ministro alemán, quien señaló que lamentaba algunas de las declaraciones que se habían hecho y, por cierto, señaló la buena voluntad que Alemania va a tener para analizar la situación argentina.




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