10 de febrero 2004 - 00:00

Lavagna y Köhler no ceden: la negociación está empantanada

Roberto Lavagna y Horst Köhler casi no lograron avanzar en la negociación de ayer en Miami, pese a que conversaron más de seis horas, cinco con todos sus colaboradores y una en privado. El ministro de Economía explicó largamente su visión de que la Argentina está negociando de buena fe y la imposibilidad de mejorar la oferta de quita de 75% (en realidad 90%). El ex titular del FMI, a su vez, le explicó con extensión por qué creía en la imposibilidad de avanzar en la reestructuración de la deuda si la Argentina no flexibilizaba su posición.

No hubo capítulos clave donde las dos partes hayan mostrado acuerdos o siquiera acercado posiciones, salvo «la confianza mutua» de asegurar que en las negociaciones que comienzan el lunes en Buenos Aires pueden cambiar el panorama. Sin embargo, y si todo dependiera de lo conseguido ayer en los salones del hotel Ritz-Carlton de Coconut Grove, la Argentina no superaría la revisión de las metas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el 9 de marzo podría ingresar en default con el organismo financiero. Pese a todo, Roberto Lavagna fue optimista al terminar el encuentro. El ministro le comunicó a Néstor Kirchner que «aún puede haber acuerdo» (ver nota aparte).

Lavagna tuvo ya al comienzo del día una confirmación negativa sobre lo que le esperaba en la planta baja del hotel. Junto con Köhler finalmente se iba a sentar la número dos del FMI y crítica directa del gobierno argentino, Anne Krueger. No es que su presencia no haya sido anunciada previamente. Sucede que hasta el domingo a la noche se especulaba con que la funcionaria podría tener que volar hacia Washington para atender problemas internos del Fondo. No pudo ser. Y Krueger estuvo puntualmente sentada a la derecha de Köhler, con su gesto de siempre.

Los temores de Lavagna eran justificados. La número dos del Fondo habló 15 minutos para embestir contra la posición argentina y criticar son nombrar a Néstor Kirchner por sus declaraciones. Además de Köhler y Krueger, y en un técnico segundo plano, se sentaron los responsables de seguir el caso argentino, John Thornton y John Dodsworth. Ambos recibían permanentemente instrucciones de la dupla directiva del Fondo, sobre lo que deberán poner en la mesa de discusiones desde el próximo lunes en Buenos Aires. Se supo también que la primera reunión del 16 de febrero en el Ministerio de Economía sería con el secretario de Hacienda, Carlos Mosse, para avalar las metas fiscales de 2003, como uno de los puntos donde la Argentina cumplió y quizá como forma de empezar por algún dato positivo. Llamativamente amistoso hacia la Argentina estuvo el director para el Hemisferio Occidental, Anoop Singh. El indio fue el único que habló sobre la crisis que tuvo la Argentina luego de la salida de la convertibilidad.

• Acompañantes

Con Roberto Lavagna, y aun más silenciosos que Thornton y Dodsworth, estuvieron el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el de Coordinación, Leonardo Madcur. De los dos hombres del ministro, sólo Nielsen habló para defender la quita y las ventajas de avanzar en una «propuesta parcial» para los acreedores que busque que al menos 40% de éstos acepte la propuesta para luego incorporar al resto por etapas. La posibilidad fue calificada de inadmisible por el Fondo. También se habló de la propuesta de atar el pago de parte de los bonos que se lanzarían al crecimiento de la economía argentina, propuesta que ya había sido anunciada el año pasado en Dubai y en enero reiterada por Néstor Kirchner a George W. Bush en la reunión de Monterrey.

Fuera del salón, a pasos de la puerta y con papeles que apoyaban los argumentos de Lavagna, esperaba paciente su secretario privado,
Leonardo Costantino, que además tenía en su poder el celular directo para comunicarse con Buenos Aires. Sólo fue utilizado una vez, cuando Lavagna llamó a la Casa de Gobierno al finalizar la reunión privada que entre las 17 y las 18 mantuvo con Köhler, a pedido de éste y sin la presencia de Krueger.

Hubo un punto donde estuvieron de acuerdo. Al finalizar el encuentro de Miami, y como conclusiones de las más de seis horas de negociaciones, se distribuyó un muy escueto comunicado conjunto de 87 palabras, donde las partes anunciaban que «el diálogo fue constructivo y útil para preparar el camino de la misión para la segunda revisión del acuerdo stand-by».

Dejá tu comentario

Te puede interesar