23 de agosto 2001 - 00:00

LIBERMAN Y EL REVERENDO MOON PUJAN POR HISTÓRICO HIPÓDROMO (23/08/2001)

Dos grupos con integrantes argentinos se pelean por un negocio del otro lado del río a la concesión del montevideano Hipódromo de Maroñas, más el «simulcasting» (transmisión en vivo de carreras en otras pistas del planeta) y cinco locales de máquinas tragamonedas. Como suele suceder en estos casos, el proceso licitatorio está lleno de impugnaciones cruzadas, denuncias y observaciones. El lunes, el Poder Ejecutivo oriental elevará su precalificación, y la Dirección de Casinos determinará el ganador.

Uno de los npmbres que pujan está encabezado por el Grupo Empresarial de la Unificación -vinculado a la Iglesia de la Unificación del coreano Sun Myung Moon-, que lleva como operador técnico al Hipódromo de Palermo, que preside Federico de Achával. El otro lo conforman la local SLI (a través de Sociedad Argentina de Medios) del empresario Samuel Liberman, y la española Codere, que en el país opera casinos en el Nordeste, tiene 8 bingos en la provincia de Buenos Aires y 25% de la empresa de bingos, Grupo Royal. El primer consorcio eligió el nombre Welmir; el segundo, Hípica Rioplatense (HRSA). Estos, además, llevan como socios a Lone Star Park (dueña del hipódromo de Dallas, Estados Unidos), que además firmó una carta de intención para adquirir 10% de HRSA. Y también entraría en la sociedad -de ganar esta carrera-el Banco de Quiniela, una cooperativa con más de 3.000 locales de venta de juegos de azar, muchos de los cuales serían agencias hípicas y de «simulcasting».

«Nosotros aseguramos inversiones por u$s 11 millones en la primera etapa, y otros u$s 33 millones a lo largo de toda la concesión -de 30 años-; como los pliegos no preveían inversión mínima o puntaje por mayores fondos aplicados, nuestros competidores presentaron un proyecto de u$s 9,2 millones en 30 años»
, dice Martín Cánepa, de Codere.

No hace falta ser muy hábil para darse cuenta que la gente del reverendo Moon (dueña del Victoria Plaza Radisson Hotel en Montevideo, y de otros intereses en Uruguay) corre con una gran ventaja, porque la decisión sobre quién operará el histórico circo montevideano se basa sólo en el canon anual ofrecido al Estado. Con semejante diferencia entre inversiones, Welmir queda en mucho mejor posición para ofertar.

«Por eso objetamos los pliegos, y también la falta de antecedentes de la empresa que se presentó, que tiene u$s 30 millones de patrimonio negativo en su balance»
, asegura Facundo Bunge Frers, de SLI.

Según se dice en Montevideo, la gente de Moon tendría interés básicamente en el negocio de las tragamonedas, que complementaría su casino en del Victoria Plaza. Dado que ningún hipódromo del mundo puede sostenerse sin negocios colaterales, el Estado uruguayo incluyó la concesión de cinco locales de «tragaperras» en el «deal», dos de ellos en la capital y tres en el interior (¿Punta del Este?), sin límite de máquinas por local (sólo se prevé un mínimo de 100). Por eso, dicen, sólo le «lavarían la cara» a Maroñas, que está cerrado hace tres años, y pondrían el acento en el otro costado de la concesión.

SLI y Codere habían conformado una alianza estratégica hace un par de meses para el negocio del juego, y estarían «mirando» las futuras licitaciones del hipódromo de La Plata, para agrandar la operación de «simulcasting» y vender las carreras que se disputen allí a agencias de los Estados Unidos y Europa.

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