27 de junio 2001 - 00:00

Liberman y españoles se unen para hípica y juegos

El grupo español Codere tiene aliado argentino; se trata de SLI, el grupo que encabeza el ex dueño de VCC Samuel Liberman, con quienes «explorarán nuevos negocios en el sector juegos de azar». Concretamente, la alianza apunta a dos frentes: las apuestas «on line» vía centros de atención, telefónica, tarjetas prepagas y otras vías no tradicionales; también al renacimiento de las apuestas hípicas, que hoy atraviesan una crisis cercana a lo terminal. El negocio del juego legal mueve unos u$s 3.000 millones anuales en la Argentina, pero el ilegal se lleva otro tanto; la idea es «morder» parte de ambos. Martín Cánepa, de Codere -un ex Boldt/Casino del Tigre-explica que «nuestra idea en común es ligar el juego de azar al concepto entretenimiento, agregándole además el uso de nuevas tecnologías». Codere, de las familias Franco y Martínez Sampedro, tienen tragamonedas y bingos en España; también seis bingos y máquinas en la provincia de Buenos Aires; además, asociados con el grupo Royal -de la también española Loureda-explotan el casino de Santiago del Estero y tragamonedas en Jujuy.

La única «pata» en el negocio del juego de SLI es en su hotel Hyatt de Mendoza, donde explotan el casino. «Vamos a aplicar las nuevas tecnologías a la captación de apuestas, léase Internet, call centers», asegura Mario Janovich, de SLI. «Y también nos interesa el negocio hípico». El ejecutivo recuerda que Liberman cría «pur sang» (productos de su Haras de la Pomme ganaron varios grandes premios). Ambos grupos coincidieron en que la crisis de la actividad hípica presenta una oportunidad para meterse en ese sector: «No estamos de acuerdo en poner tragamonedas en los hipódromos, porque terminan canibalizando la actividad. En cambio, propondremos el «simulcasting», la transmisión en directo de carreras que se hacen en otras partes del planeta en pantallas gigantes ubicadas en los hipódromos, como una manera de volver a atraer a los apostadores». El sistema, aseguran, hizo que el negocio creciera 20% en los Estados Unidos. No descartan crear una red de locales de apuestas hípicas, «porque es un hecho que la actividad no puede subsistir sólo con la gente que va a los hipódromos»; dado que los tres principales circos del área metropolitana están en distintas manos y tienen diferentes tipos de administración (San Isidro es del Jockey Club; Palermo está privatizado; La Plata subsidiado por el gobierno provincial) aseguran que «cualquier proyecto deberá integrar a los tres escenarios».

En lo que hace a los denominados «juegos de recaudación» (loterías, quinielas, poceadas, PRODE) saben que deberán competir con los clandestinos, que mueven la mitad del mercado. «Como las tarjetas de crédito no quieren asociarse a las apuestas, deberemos instrumentar medios de pago propios para dar lo que dan los levantadores de apuestas clandestinos: crédito», dice Janovich. «Estamos pensando en lanzar tarjetas prepagas, y también calificar a los apostadores según sus registros crediticios. Se les dará un código, o rasparán una parte de la tarjeta en la que estará escrito un pin, llamarán a un call center y harán su apuesta», explica Cánepa. De todos modos, esto dependerá de que el gobierno reglamente la captación de apuestas por estos medios. La «alianza» Codere-SLI analiza además presentarse a dos licitaciones en marcha: la de los casinos de Córdoba y la del hipódromo de Maroñas, en las afueras de Montevideo. «Lamentablemente, como está planteada la ecuación económica por el gobierno cordobés (exige levantar centros de convenciones junto a cada casino) no cierra; habrá que afinar mucho el lápiz para ver si entramos», dicen casi a coro.

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