Se cierra una semana de mucha tensión en los mercados, la que dejó exhaustos a «traders» en las mesas (de hecho muchos de ellos parten hoy de vacaciones una semana a variados destinos). Mejoró el clima por la sencilla razón de que los papeles argentinos retoman el camino alcista y apuntan ahora a ubicarse en valores máximos. Muy diferente es la situación para operadores de acciones que ven retroceder la cotización de papeles por el simple hecho de que, por el despegue del petróleo, la economía mundial crecerá menos.
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¿Qué hacer en este contexto? Lo que están efectuando grandes inversores es apostar a los títulos de corto y ahora un poco más a los de mediano plazo. Destacan que es una situación «win-win», en la jerga de las mesas significa «que no se puede perder» (igual hay que tener cierto cuidado porque varios «win-win» derivaron en «lose-lose» o 100% pérdida en la historia de mercados). Para esta buena perspectiva tienen una justificación: ese tramo de la curva, hasta 10 años, de rendimientos de Estados Unidos no se va a mover. Se basan en que, a la luz de lo que dijo Ben Bernanke (titular de la Reserva Federal) el miércoles, tras la suba de tasas en agosto, va a haber seguramente una pausa. De hecho, a 10 años de plazo está en 5,02% ahora. Así todos los papeles argentinos que vencen en 2012 y 2013 por ejemplo atraen. Un ejemplo: el BONAR ya trepó de 94,75 a 97 dólares, lo que para un papel de corto plazo como éste, esa alza en sólo siete días casi es un boom. Lo mismo el Discount en dólares de la provincia de Buenos Aires -ya recomendando por operadores aquí- que pasó de 93,5 a 98 dólares en ese período.
Sigue habiendo muchos comentarios en la plaza por el Bono del Sur. Ayer trascendió que será «un combo de títulos», pero ya analistas de bancos extranjeros, más allá de que se emita recién para fin de año si se lo hace, lo caracterizan como «exótico». La razón: los inversores compran títulos con una estructura tradicional y a diferencia de otros productos en los que se premia la innovación, en lo financiero se la castiga. A los fondos, los compradores en definitiva, les gusta lo que ellos mismos llaman «plain vanilla», es decir, las cosas simples. Estiman así por ejemplo que si un título de Venezuela rinde 8% y el de Argentina 9%, el «combo» rendirá 8,75% en lugar de 8,5% que resulte del promedio. Se castiga lo exótico. Para ello relatan que con los Brady -que tenían como garantía incorporada a Bonos del Tesoro norteamericanosucedía lo mismo y rendían más (valían menos) que lo que la teoría indicaba.
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