Todo mal en las mesas de dinero. Ahora las noticias del exterior juegan en contra de los títulos públicos a lo que se suman las malas noticias estrictamente domésticas. Así, lo que apuntaba a ser un año exitoso con jugosas ganancias y bonus para operadores, ahora se transformó en expectativas mucho más cautelosas. La tasa a 10 años viajó de 5 a 5,15% en 48 horas y tumbó todo. Los argentinos, los de peor performance una vez más. Ya la jornada venía difícil ayer cuando el mercado se anotició de la medida del Central que endurece el control de capitales. Básicamente complicó el mecanismo de «contado con liqui» (una operación de compra de bonos en el exterior y su simultánea venta en la plaza local) a través del cual se eluden los controles para el ingreso de divisas. Obviamente, cayeron fuerte los bonos en pesos que precisamente son adquiridos de esta forma por inversores del exterior. Si a ello se suma la nueva manipulación del INDEC está a la vista que era imposible que los papeles argentinos no se derrumben en ese contexto.
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En muchos eventos financieros de la semana se conocieron datos importantes de lo que sucede en bancos y acciones a tomar por el gobierno. Ya este diario informó ayer que la Argentina y Venezuela iban a emitir nuevamente un Bono del Sur por u$s 1.000 millones como mínimo. Trascendió el título que se le va a entregar a Hugo Chávez para que lo lance a fin de mes, siempre y cuando el humor de los mercados lo permita. Había mucha expectativa en este sentido por el impacto en papeles ya en circulación. Será un BODEN 2015, que se suma a la familia de este tipo de papeles que tiene ya en cartera el mandatario venezolano. También se cerró la búsqueda que el BNP Paribas estaba haciendo para su mesa de dinero. Robert Olson, proveniente del Bank Boston hasta su conversión en el Standard Bank será el Head of Fixed Income. No es el único: hay otros pases a punto de concretarse.
No sólo la Argentina no gusta en los mercados: sucede algo similar con Ecuador. Nuevamente funcionarios de ese país hacen dudar del cumplimiento del pago de la deuda con declaraciones al respecto lo que deriva en caída de títulos. Este juego el mercado lo conoce de antemano porque interpreta que son maniobras oficiales para hacer caer al mercado adrede: hay quienes compran barato, y luego, con las mesas de pago de la deuda, venden más alto. Recuerdan que esto ya ocurrió con un escándalo en el que habría tenido cierta participación un operador argentino en Nueva York.
Siempre llama la atención el optimismo de ciertos operadores respecto a una transparencia en el accionar del INDEC. Ya era un secreto a voces que la inflación de junio iba a estar manipulada y aun así, ayer al conocerse 0,4% de incremento, igual disparó ventas de papeles locales. Fue como si el dato hubiera sorprendido. Dejando de lado este fenómeno puntual que se repite mes a mes, hubo otros elementos que sorprendieron. Lo más destacado entre economistas de bancos ayer: el burdo nivel que alcanzó ya la confección del Indice de Precios al Consumidor. La estrategia ahora es cocinar en rubros sensibles como alimentos y en «Otros» incorporar los aumentos para que el resultado final sea el 0,4% conocido.
Cada vez hay más apuestas respecto al inevitable aumento de tarifas. Por eso los papeles de las empresas del sector en la Bolsa son las más demandadas. Todo indica que entre las elecciones de octubre y la asunción en diciembre, podría disponerse esa medida. Por lo pronto, en las mesas de dinero, la crisis energética está derivando en que casi ningún operador se queda en sus puestos más allá de la hora 18, cuando comienzan las restricciones energéticas.
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