San Juan - El gobernador Alfredo Avelín hizo caso omiso ayer al celo impuesto por el emisario del FMI, Anoop Singh, sobre los bonos provinciales y festejó la habilitación por parte de la Legislatura sanjuanina de la emisión de 50 millones de huarpes. La ley dejó entreabierta la posibilidad para que la administración provincial imprima otros 50 millones si lo considera necesario. Pero en ese caso el Parlamento debería volver a discutir la iniciativa.
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Los recién nacidos bonos de San Juan provocaron una reñida sesión ayer en la unicameral donde las cuasi monedas se impusieron por 21 votos contra 20.
Para limar asperezas aún dentro del mismo bloque oficialista, se impuso un límite para el uso de los huarpes. Según explicó a Ambito Nacional el presidente del bloque aliancista, Talal Quintar, no podrán utilizarse para cumplir con más de 50% del pago de los atrasos salariales retroactivos al 31 de marzo de este año.
Por otra parte, los bonos que vencen dentro de 3 años podrán ser utilizados para cumplir con los proveedores de la provincia, entre otras obligaciones del Estado.
Una de las dudas más fuertes de los legisladores disidentes fue la forma en que serán garantizados los papeles: la ley estipula que el mecanismo será un fondo de amortización compuesto por ingresos del Tesoro provincial de libre disponibilidad y demás medios de los que disponga el Estado cuyano.
La iniciativa contrasta con el respaldo que ofrecen Río Negro, Mendoza y Chubut por su hipotético petrobono basado en las regalías petroleras, pero los funcionarios sanjuaninos sostienen que la emisión del bono es la única salida para poder pagar las deudas con los empleados de la provincia.
De esta manera, las cuasi monedas provinciales que circulan en el país ya suman 11 y la cuenta amenaza con seguir en aumento ya que los gobernadores exigen que el FMI tienda una ayuda a las arcas argentinas antes de abortar la vía de emitir mayor cantidad de papel.
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