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La Bolsa de Tokio cerró ayer la primera jornada del año con una marcada alza, producto del buen desempeño que registró el viernes pasado Wall Street. Así, el índice Nikkei dio comienzo a 2003 con una mejora de 1,57% y se ubicó en las 8.713 unidades. Los operadores explicaron que la suba del recinto nipón obedeció a un previsible reacomodamiento del mercado, que se mantuvo cerrado durante la semana pasada, período en el cual tanto las Bolsas neoyorquinas como las de Europa experimentaron significativas alzas. Lo mejor de la rueda pasó por las firmas petroleras (beneficiadas por el elevado precio del barril de crudo), las compañías de alta tecnología y las telecomunicaciones. En este sentido, las acciones del fabricante Hitachi subieron 4,4% luego de que la empresa anunciara que adquirió la división de discos duros de la firma estadounidense IBM, en una operación valuada en u$s 2.000 millones.
La Bolsa comenzó la semana con una baja marginal, descenso que podría haber sido mayor de no mediar una recuperación sobre el filo de la jornada como consecuencia de la buena apertura de los mercados en Nueva York. De esta forma, el índice FTSE 100 se contrajo 3,5 puntos, equivalente a 0,09%, y finalizó en las 4.001,4 unidades. El recinto londinense llegó a caer 74 puntos durante el pasaje de mayor presión de las ventas. A una hora del cierre la caída comenzó a perder fuerza debido al auspicioso inicio de las operaciones en Wall St., donde reinó el optimismo en la víspera de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, anuncie un plan de estímulo fiscal. El dato no pasó inadvertido para los inversores británicos, ya que EE.UU. es su principal socio comercial. En este contexto, las alzas fueron encabezadas por los comercios minoristas, los laboratorios farmacéuticos y los vendedores de artículos electrónicos.
Sigue la luna de miel entre el mercado y las nuevas autoridades del gobierno. Es cierto que hay algunos datos que hablan que la economía anda en la buena senda (por ejemplo la balanza comercial), pero éstos fueron mérito de los que ya no están, y no de los recién arribados. La pregunta es entonces, hasta cuándo tendrá Lula Da Silva un cheque en blanco y cuándo será que se le empiece a exigir hechos concretos que demuestren que tiene una verdadera capacidad para impulsar al país. Mientras tanto y sin hacerse tantos planteos, los inversores siguen festejando con subas como la de ayer cuando el Bovespa trepó 3,62% para cerrar en 12.019,7 puntos. Pero si lo bursátil parece explosivo, qué decir del sector cambiario donde el real cerró en R$ 3.345 por dólar y acumula un ascenso de casi 6% en tres ruedas. Igual cuidado, apenas se operaron acciones por u$s 180 millones (8% más que el diario de 2002).
Ganar dos de tres nunca está mal en el mercado de capitales, especialmente cuando ello significa que se acumula una suba de 2,02%. Igual, como siempre, es bueno mantener cierta prudencia. En primer lugar, porque gran parte de la suba fue impulsada desde el exterior, como lo demostró ayer el índice ADRIAN (mide la evolución de los ADRs), que trepó 2,08% frente a 1,16% del IPSA, que cerró en 1.020,19 puntos. El otro dato que mueve a la prudencia fue el volumen negociado que, si bien continuó muy por encima del promedio del año pasado, se mantuvo relativamente acotado a poco más de u$s 15 millones. Según la opinión de muchos operadores, los grandes inversores institucionales han continuado rearmando sus carteras, en un proceso que no debería durar más de dos o tres semanas. Después, si la suba de los precios no continúa, habrá que ver qué pasa. El peso, de la mano del real, firme en $ 712,5 por dólar.
Lo más significativo se dio en los primeros minutos de operaciones y de ahí hasta el cierre casi se puede decir que fue poco y nada lo que se agregó. Así el IPC estuvo durante la mayor parte del día con una suba superior a 1,15% y si bien una hora antes del cierre alcanzó a trepar 1,76% esto no duró más que pocos minutos, y para cuando sonaba la campana quedaba en 6.333,46 puntos mostrando una mejora de 1,28%. Es cierto que no es demasiado, especial-mente en vista de lo que pasó en el resto del continente, pero no hay que olvidar que hablamos ya de cuatro ruedas consecutivas de suba. Tal vez lo mejor de la jornada fue que el volumen negociado pasó de u$s 60 millones (aunque es justo reconocer que todavía falta mucho más para poder hablar del renacimiento del interés de los inversores). Sin noticias locales de relevancia y con el peso cayendo a $ 10.425 por dólar, sólo se habló del plan de estímulo de Bush.




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