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La Bolsa de Tokio registró ayer una baja marginal en medio de una jornada caracterizada por la cautela de los inversores ante los anuncios que en los próximos días realizaran varias empresas sobre sus resultados trimestrales. Concretamente, el índice Nikkei cedió 5,60 puntos (-0,06 por ciento) y terminó en los 9.834 enteros. El mercado alcanzó durante la mañana los 9.930 puntos, impulsado por órdenes de compra que llegaron por parte de brokers extranjeros. Sin embargo, esas ganancias iniciales se diluyeron durante la segunda mitad de la sesión, cuando los inversores adoptaron una actitud cautelosa en vista de que en breve varias compañías darán a conocer sus resultados. Acciones de peso, como Toyota, también perdieron terreno debido a las ventas por parte de los fondos de pensión corporativos, que según los analistas irán en aumento si el Nikkei se acerca a los 10.000 puntos.
La Bolsa de Londres cerró ayer en terreno negativo arrastrada por la caída en la confianza de los consumidores estadounidenses y el descenso en las acciones de la aseguradora británica Prudential. De esta forma, el índice FTSE 100 se contrajo 11,8 puntos, equivalente a 0,28%, y finalizó en las 4.137 unidades. El anuncio de Prudential de que recortará, por primera vez desde 1914, sus dividendos anuales en 40% generó una ola de pesimismo en el recinto londinense. La noticia -que fue un adelanto de los resultados trimestrales que la firma presentará en breve-generó un caída de 14,75 peniques en sus papeles. La tónica descendente se mantuvo cuando se confirmaron nuevos indicadores que vuelven a poner en duda la salud de la economía estadounidense, principal socio comercial del Reino Unido. Sólo sobre el filo de la rueda el mercado ensayó un repunte que no alcanzó para ubicarse del lado ganador.
El resultado final no lo aparenta, pero fue una rueda difícil. Si bien los precios arrancaron en positivo, para retroceder casi 0,49% y pasaron casi toda la mitad de la rueda una vez más del lado ganador, llegando a trepar 0,44%, para cuando sonaba la campana de cierre el Bovespa quedaba en 13.623,34 puntos, mostrando un retroceso de 0,15%. Puede que la variación porcentual no parezca significativa, pero no hay que olvidar que ésta es la quinta sesión consecutiva que termina del lado perdedor. Causas del malhumor hay muchas, desde las dudas por la reforma provisional hasta las invasiones de los «sin tierra», pero es claro que a pesar de los avances en el nuevo acuerdo con el FMI, la renegociación de los Brady y hasta la suba de las acciones de Telemar, la "lula de miel" se terminó. ¿Otra prueba?: el dólar trepó a R$ 2,9, el máximo desde el 1 de junio y la tasa de riesgo-país subió a más de 775 puntos.
Si hace 24 horas argumentábamos que la rueda había sido neutra, en pos de la coherencia no nos queda otro remedio que definir de igual manera a la de ayer. Con apenas 6 puntos de diferencia entre lo máximo y lo mínimo del día el IPSA cerró en 1.302,26 puntos mostrando un avance de 0,16%. Siendo la de ayer la jornada en que el Senado norteamericano aprobaba la incorporación de Chile al TLC (ahora sólo faltan la firma de Bush y el trámite local), es claro que se hubiera esperado mucho más. En particular esto es cierto porque, además, se conocieron los datos de la desocupación, que con sólo 9,1% de la fuerza laboral cesante, mostró uno de los valores más bajos en muchos años. Y si esto no bastara tuvimos la licitación de 622% de la forestal Terranova que agregó u$s 22 millones llevando a u$s 44 millones el volumen total negociado en Bolsa. Pero por algún motivo todos estos datos positivos fueron dejados de lado.
A no equivocarse, a pesar que el primer tick del día marcaba una suba para el IPC, y a pesar que para cuando llegaba el momento de desconectar las computadoras el índice quedaba en 7.233,2 puntos mostrando un retroceso de 1,11%, lo cierto es que fue una sesión extremadamente tranquila. ¿Cómo es esto? Simplemente porque el mercado se desbarrancó en los primeros cinco minutos de operaciones y se puede decir que de ahí en más nada ocurrió. Es cierto que hubo cierto contagio con el malhumor norteamericano, y que puede haber habido cierta "toma de ganancias", pero la de ayer es la segunda rueda consecutiva de baja, por lo que estamos al borde de tener que referirnos a algo más que uno o dos factores puntuales para explicar la caída de los precios accionarios. De hecho, ante la abundancia de fondos, la tasa de corte de los CETES cayó a 4,14%, marcando así un segundo mínimo histórico consecutivo.




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