7 de junio 2002 - 00:00

Los osos armaron una nueva trampa

Los osos armaron una nueva trampa
Los osos, a pesar de lo que parecen, son animales veloces, ágiles, incansables y muy astutos. Es por eso que cuando ponen una trampa, suele ser mortal. Si bien lo dicho es sólo una figura, parece reflejar lo ocurrido en las últimas jornadas. El martes una rueda, casi neutra, pero que mejoró lo que se venía viviendo en las últimas semanas. El miércoles una suba general, con un poco más de volumen, y como dejando resto para que el jueves se consiguiese el impulso que muchos estaban esperando para que el mercado reemprendiera el camino alcista. Pero esto no se dio. Al contrario, en la jornada de ayer el mercado accionario perdió valor por cerca de u$s 200.000 millones.

Esto grafica un poco mejor cómo se vivió la jornada, que la mera variación porcentual de los índices, que perdieron 1,76% en el caso del Promedio Industrial y 2,53% que retrocedió el NASDAQ. Que fue uno de esos innegables días de liquidación de posiciones lo evidenció también el volumen negociado, que si bien en el caso del mercado electrónico se mantuvo relativamente acotado a 1.624 millones de papeles, en el mercado tradicional superó los 1.611 millones, que para esta altura del período estival sólo se puede definir como «una enormidad». Los motivos para justificar la caída fueron los mismos que se repiten jornada tras jornada, la tensión política entre India y Pakistán, o Israel y Palestina, desconfianza en los números contables, falta de buenos anuncios por parte de las empresas, la bajada de pulgar de los analistas a algunas empresas, etc. Pero la verdad es que poco importan los motivos, el mercado cerró en el mínimo de los últimos ocho meses, y eso no es por nada puntual, sino por el desánimo de los inversores.

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