16 de julio 2003 - 00:00

Los problemas reales de la economía que no se ven

Mientras muchos se quedan en la Argentina con la anécdota de los buenos dividendos que deja el campo, en realidad los granos, el país agroalimentario real -que genera un tercio de los ingresos del país por exportaciones-se debate ante un frente de problemas que podrían hacer peligrar el futuro del país como proveedor de alimentos. La Argentina, que quería cuatro años atrás ser la góndola del mundo, hoy apenas golpea las puertas para que la recuerden como productora de algunos artículos de calidad, que muchas veces ni siquiera puede comprobar. Son parte de la economía real, de la que no se ve y de la que muchos no se ocupan.

La cúpula de COPAL, la Coordinadora de Productos Alimenticios que lidera Alberto Alvarez Gaiani, también presidente de la Unión Industrial Argentina, y que nuclea a las principales industrias de alimentos del país, recibió en un almuerzo al titular de Agricultura, Miguel Campos y a los subsecretarios Claudio Sabsay y Javier De Urquiza. La COPAL le hizo saber al gobierno la profunda preocupación por las trabas que algunos alimentos encuentran en el mundo y reclamó al gobierno mayor prestigio para el SENASA, el vapuleado organismo sanitario. «Nos preguntamos cómo jueces y gobiernosprovinciales pueden intervenir en las decisiones del servicio sanitario argentino», indicaba Alvarez Gaiani, en relación con la controversia generada por los firmes requerimientos sanitarios para el ingresode la carne a la Unión Europea (ver aparte).

Los problemas sanitarios suelen ser, en la competencia internacional, barreras paraarancelarias que los países imponen para no ser invadidos por otros. Por ello suelen ser el primer objetivo a resolver por las naciones que buscan liderar los mercados mundiales. Se considera que un país en buenas condiciones sanitarias tiene la mitad de los mercados ganados. Y los industriales lo saben.

Si bien los problemas sanitarios por la fiebre aftosa son los que más repercusión tienen en el nivel público, la Argentina -que fue reconocida la semana pasada como país libre que practica la vacunaciónenfrenta otros problemas sanitarios que hacen peligrar la permanencia de sus alimentos en los mercados mundiales.

PERAS: la semana pasada llegó al país una carta del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en la que se manifiesta una cierta preocupación por los altos niveles de carpocapsa que contienen las peras exportadas a ese destino. Estados Unidos contempla un nivel de afectación de 0,3% por cajón y, según manifiestan los importadores, la fruta argentina contiene 6% de larva por cajón. Por este problema peligran ventas externas por u$s 30 millones anuales.

BRASIL: el mercado de peras y manzanas de Brasil sigue paralizado por desacuerdos con el organismo sanitario del país vecino. Brasil es libre de carpocapsa y no admite fruta que contenga larva. La fruta argentina llega con 6% de afectación y así las ventas cayeron 70% este año y peligran u$s 60 millones con graves perjuicios para los exportadores del Alto Valle que deben direccionar sus envíos a otros destinos que pagan precios menores.

«VACA LOCA»: mientras el mundo se agita porque la «vaca loca» llegó a Canadá y diezmó su mercado de carnes, ya que todos los países dejaron de comprarle, en la Argentina,-uno de los pocos paísesreconocidos como libres de esta enfermedad, se relajaron los controles. El mundo avanza hacia mayores controles ante esta temible enfermedad y en el país los presupuestos se redireccionan hacia otras actividades.
ALGODON: la plaga del picudo algodonero no es nueva pero se circunscribía al Chaco. Las campañas sanitarias comenzaron a dar resultado en esa provincia, pero el organismo sanitario nacional reaccionó tarde y la plaga avanzó hacia el sur, Corrientes y Santa Fe. Junto al desplazamiento de área hacia la soja, el país deberá importar este año algodón para satisfacer las necesidades de la industria textil.

CITRICOS: siguen los problemas por cancrosis, una plaga que postergó el ingreso del producto a Estados Unidos y sigue frenando ventas a otros destinos. El lucro cesante alcanza a u$s 30 millones, aunque se logró entrar con limones a Japón.

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