El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, afirmó hoy que es necesario poner un freno a la especulación de los inversores extranjeros y defendió la aplicación de un impuesto al capital financiero.
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"Recientemente instituimos el cobro del 2% por el Impuesto a las Operaciones Financieras (IOF) sobre las inversiones externas de corto plazo para frenar la volatilidad producida por la especulación", dijo el mandatario.
La oleada de capitales, de corto y largo plazo, que desembarcó en Brasil en los últimos meses valorizó los papeles negociados en la Bolsa de Valores de San Pablo, que crecieron el 73% en lo que va del año.
Ese torrente de ingresos también impactó en el valor del dólar que se desplomó más del 25% desde enero.
Con el dólar en baja perdieron competitividad las exportaciones brasileñas y hubo una suba de las importaciones.
Uno de los sectores más afectados fue el de bienes de capital brasileños que están perdiendo espacio en el mercado local frente a la competencia china, según la Asociación Brasileña de Industrias de Máquinas y Herramientas (Abimaq).
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